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Califato & barbarie… ¿La lucha final?
publicado el 05/04/18 par Tristán Leoni Palabras-claves  Reflexión / Análisis  Política   No a la guerra  Mundo 

Como hacemos regularmente con textos de los cuales no necesariamente reivindicamos la totalidad de los contenidos, ni obligatoriamente la dinámica militante o el cuerpo programático de sus autores (ya sean colectivos o individuos), reproducimos en nuestro blog el nuevo artículo de Tristán Leoni sobre el Estado islámico y el conflicto sirio-iraquí.

Creemos que este artículo, a pesar de su forma un tanto “académica” y su estilo “objetivista” (con múltiples referencias periodísticas que se supone le dan un barniz de “seriedad”), compila y sintetiza toda una serie de información y lecturas importantes, y también es de gran relevancia para muchas discusiones militantes a nivel internacional sobre las evoluciones de estos últimos años del frente político-militar de la “guerra civil en Siria” y la muy mediática “guerra contra el terror” y “contra el Estado Islámico” en particular.

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“Poco a poco, voy haciendo una lista del alfabeto de ruinas…
Todo esto significa algo.
No puede carecer de sentido.
La guerra no habla.”

David B., La lectura de las ruinas, 2001

¿Podemos leer las ruinas tal como las líneas de la mano? La capital política del Estado Islámico (EI) cayó el 17 de octubre de 2017, epílogo anunciado de una batalla que comenzó cuatro meses antes. Sin embargo, por una buena razón, no vimos a multitudes alegres en las calles para dar la bienvenida a los liberadores. Durante este período, la población pasó de 300 mil habitantes (incluyendo un tercio de refugiados) a casi cero. En el campo del “Bien” siendo precisos, según se informa, sólo entre uno y dos mil civiles han muerto bajo los bombardeos; los demás han huido de los combates y ahora intentan sobrevivir en las carreteras o en los campos de refugiados.

La captura de Raqqa fue altamente simbólica ya que la ciudad, en manos del EI desde junio de 2013, había sido su capital política (aunque su administración se hubiera transferido varios meses antes a Mayadine, 175 km aguas abajo del Éufrates). Un mes más tarde, en Abu Kamal, una batalla de importancia estratégica (a la que volveremos después) marcó verdaderamente el final del Califato como entidad territorial proto-estatal.

El colapso del EI parece cerrar un paréntesis, el de la confrontación entre el mal y el resto del mundo; a partir de ahora, la actualidad siria será parecida a la del conflicto inicial, esa guerra civil que terminó y siguió a la contestación social de 2011.[1] A pesar de los años de un proceso de libanización en el que se enfrentaron cientos de milicias y grupos armados más o menos apoyados por potencias extranjeras, el conflicto está llegando a su fin.

Los proletarios no tenían otras opciones que quitarse del camino, emigrar o elegir algún campo (entre ellas la profesión de soldado, la única en tensión en la región, con la ventaja de proporcionar un salario y comida). Ahora, sin embargo, con la “normalización” acercándose, se está preparando una explotación más racional y clásica de toda esa mano de obra docilizada por las lluvias de bombas y ruinas.

Cero por todas partes, ¿la pelota en medio?

El partido se ha jugado; el punto de inflexión fue el desalojo de las milicias islamistas de los distritos orientales de Alepo en diciembre de 2016. El régimen de Damasco permanecerá en su lugar y Siria, devastada por la guerra, se dividirá en zonas de influencia (rusa, turca o americana); las batallas de 2017, y probablemente las de 2018, tienen el único propósito de aclarar sus contornos.

El éxito del campo lealista, que no está lejos de una victoria pírrica, es principalmente de Rusia. Con presencia militar si bien limitada (y poco costosa), confirma su presencia en el país, multiplica las ventas de armas en la región y refuerza su proyección internacional, consolidándose como una potencia inevitable en Oriente Medio y el Mediterráneo oriental. Además de la eficacia de su fuerza expedicionaria, hay avances diplomáticos: que provocaron cortocircuito en las infructuosas negociaciones de Ginebra; fue Moscú quien, desde enero de 2017, tomó el control del proceso de paz en Siria iniciando las conversaciones de Astana con Irán, Turquía y ciertos grupos rebeldes islamistas. El otro gran vencedor es Irán, que tanto en Siria como en Iraq está aumentando su influencia y, en menor medida, su aliado, el Hezbolá libanés. En cuanto a Turquía, después de muchos retrocesos diplomáticos, en el verano de 2016 terminó acercándose al trío Ruso-Iraní-Sirio, tratando de establecerse como actor clave en la región (aunque sólo sea por las milicias islámicas y los territorios bajo su control en el norte de Siria). Esto muestra a aquellos que dudaron, que no sólo estamos tratando con un conflicto entre sunitas y chiítas.

En cuanto a los Estados Unidos (y sus sustitutos occidentales), aunque marginados porque nunca tuvieron una verdadera estrategia en Siria, y contrariamente a las promesas de Donald Trump, mantienen cautelosamente un pie en ese territorio. A bajo coste, están forjando una zona de influencia cuyo único interés es impedir que la victoria Rusa-Iraní sea total y así satisfacer a Israel y Arabia Saudita. Donald Trump, descrito por algunos como “islamofóbico”, es así adornado por el príncipe Mohammed ben Salman con el título de “verdadero amigo de los musulmanes”.

Fuerzas en juego

El Califato

En este juego de ajedrez, en el que se ha convertido el conflicto Siro, el EI ya tenía en sus manos ciertas cartas maestras (territorios, ciudades, carreteras, sitios estratégicos, bases aéreas, pozos petrolíferos, etc.); por lo cual los otros jugadores unen fuerzas contra él, tratando de recuperar algunas de estas cartas, que en un futuro próximo puedan ser intercambiadas o negociadas.

A partir del verano de 2016, el territorio del EI se redujo como consecuencia de los golpes de todos los ejércitos de la región (turco, kurdo, sirio, iraquí, etc.), lo cual llevó la pérdida de Mosul en julio de 2017 y de Raqqa en octubre del mismo año. Sin embargo, fue capaz de defender sus fortalezas hasta el final, empleando hasta sus últimos combatientes, lanzando feroces contraataques a las espaldas o flancos de sus oponentes. En 2014, según algunas estimaciones, el ejército del EI estaba compuesto de entre 80 y 100 mil soldados; y para el verano de 2017, probablemente sólo tenía alrededor de 10 mil soldados. Cabe decir también que los militares estadounidenses reportan 80 mil combatientes muertos del EI, desde 2014. Al momento de escribir estas líneas, el ejército del Califato está siendo reducido a unos pocos miles de simpatizantes esparcidos por el desierto, las montañas y los campos remotos de Irak y Siria. Esta lenta agonía se debe en parte a que los oficiales del EI han demostrado excelentes cualidades militares, sumadas al fanatismo de sus tropas, y por otro lado a la mala coordinación de sus oponentes y a los conflictos también existentes entre ellos.

Aunque el aparato administrativo, económico y social instalado en el Califato fue derrotado por los bombardeos occidentales[2] para que los habitantes regresaran, no hubo ninguna gran revuelta (la destrucción pudo haber hecho que la población dependiera aún más del proto-Estado). Hasta el último momento, y en particular por coerción severa, el EI fue capaz de mantener el control de sus tropas y de la población; también temía a los libertadores, ya fueran chiítas (en Mosul) o kurdos (en Raqqa). En cuanto a las tribus, esperaron el cambio definitivo de propiedad antes de cambiar su lealtad.

Sin embargo la derrota militar no significa el fin del EI; en mayo de 2016, Abu Mohammed al-Adnani, portavoz de la organización, advirtió: “¿Creen que seremos derrotados y ustedes vencerán si toman Mosul, Raqqa o Sirte? Por supuesto que no. La derrota, es perder el gusto del combate”. Los cuadros encargados de la propaganda han trabajado juntos, desde las oficinas de Raqqa, para forjar una leyenda que perdure y que sirva de referencia para los futuros yihadistas. Aunque inicialmente promovió un yihadismo muy localizado y territorializado, y en una perspectiva escatológica buscó construir un verdadero estado, el EI parece ser ahora condenado, en los años venideros, a una actividad de red terrorista y guerrilla en todo el mundo (Sahel, Norte de África, Sinaí, Irak, Afganistán, Filipinas…). Se había preparado para ello, pero su futuro es incierto: quedan varias cuestiones abiertas ¿una desaparición gradual en beneficio de otros grupos? ¿De vuelta en vigor? ¿Cambio de nombre? ¿Subida de su franja radical[3]? O bien será una cuestión principalmente europea (los yihadistas occidentales son los menos interesados en la lógica nacional[4])?

La Siria lealista

Paradójicamente, los éxitos militares del campo lealista también contribuyeron al debilitamiento del Estado Sirio. Además de la creciente dependencia económica hacia Rusia e Irán, ha habido una tendencia a la libanización del país, es decir, una dilución del poder a favor de las milicias. El ejército sirio, aunque concentrado a la reconquista del territorio, permaneció leal al gobierno (bajo el nombre oficial del Ejército Árabe sirio, EAS) y está en dificultades a pesar de los 100 a 150 mil hombres que lo componen (de los cuales quizás 50 mil son operativos). Desgastado por seis años de conflicto durante los cuales sufrió graves bajas (de las 500 mil muertes probables del conflicto, alrededor de 100 mil son combatientes leales), y luchando por reclutar, a lo largo de los años ha tenido que sumarse a la fila de grupos y unidades paramilitares. En primer lugar, están las milicias locales y los “comités populares”, creados al inicio del conflicto por los pro-Assad, unidos en las Fuerzas de Defensa Nacional (unos 100 mil hombres), que reclutan, entre otros pero no solamente, a minorías étnicas y religiosas (cristianos, alauitas, chiítas, drusos…) y palestinos (lo que también se hace del lado “rebelde”). Otras unidades, a veces preexistentes al conflicto, están vinculadas a organizaciones políticas (Baas, Partido Nacionalista Socialista Sirio o Marxista-Leninista), a tribus suníes (especialmente desde la reconquista del este del país, iniciada en 2017), o empresarios cercanos al régimen, que las han constituido y financiado directamente. Una multiplicación de milicias que lleva a una dilución del control jerárquico y al desarrollo de prácticas como pillaje, robo, extorsión.

Dentro del seno mismo del ejército regular, la tendencia hacia la libanización es notable. De hecho, para hacer frente a la crisis, el personal sirio dio a los oficiales mayor margen de maniobra sobre el terreno, y los comandantes de las unidades aprovecharon la situación para ganar autonomía (aunque tuvieran que garantizar su autofinanciación); esto explicaría las dificultades y disfunciones en la cadena de mando del Ejercitó Árabe Sirio (EAS), e incluso el uso tácticamente improductivo y políticamente contraproducente de las armas químicas.

Esta situación se complica por la presencia creciente de unidades militares extranjeras (de 40 a 60 mil efectivos) procedentes del arco chiíta, principalmente de Irán, que proveen asesores militares y fuerzas especiales (los Al-Qods) y del Hezbolá libanés. A esto se suman las milicias iraquíes y otras pequeñas unidades, incluidas las Hazaras afganas (refugiados en Irán, motivados por el salario y la promesa de la obtención de la nacionalidad iraní). Este panorama de efectivos parece impresionante, pero mientras que las unidades menos experimentadas tuvieron que controlar un territorio muy grande y una multitud de frentes secundarios, las tropas más operativas eran constantemente llamadas y transportadas de un extremo al otro del país. No podrían haber restaurado el equilibrio con los ejércitos islamistas y después cambiar el equilibrio de poder a su favor, sin la ayuda de Moscú. Aunque de un tamaño restringido (unos 5 mil efectivos, entre logística, instructores, consejeros y spetsnaz “fuerzas especiales rusas”) y con unos 50 aviones de combate, el contingente Ruso resultó muy eficaz (también vale añadir a ese dispositivo 3 mil hombres de las compañías militares privadas rusas[5]).

En las zonas rebeldes

Una vez anunciada la derrota de los soldados rebeldes, los partidarios y donantes fueron desinteresándose progresivamente. Los principales estaban muy divididos, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos contra Qatar y Turquía. Y, si los dos últimos tienden a estar más cerca de las posiciones de Rusia o incluso de Irán, los dos primeros están envueltos en la guerra de Yemen. Estados Unidos también detuvo, a principios de 2017, sus intentos infructuosos y costosos de formar o controlar grupos islamistas armados “moderados” en Siria, y terminaron recurriendo a los Kurdos del YPG (Francia y Gran Bretaña hicieron lo mismo), que son difíciles de clasificar entre los “rebeldes[6]”.

Estos grupos, en nombre de varios cientos, cambian regularmente sus nombres y se unen en coaliciones militares igual de dinámicas. Para 2016, el número total de sus combatientes se estimaba entre 100 mil y 150 mil combatientes. El acrónimo ELS (Ejercitó Libre Sirio), que algunas docenas de grupos han usado, especialmente en el sur del territorio, no se refiere a un ejército o coordinación; es sólo una etiqueta que a veces resultó conveniente.

En 2017, dos poderosas coordinaciones emergen de esta multitud y la polarizan. En primer lugar, Hayat Tahrir al-Cham (HTC), nacida en enero de 2017 de la coordinación de grupos rebeldes derivados del ex Frente Al-Nusra (ex brazo sirio de Al-Qaeda), contaba con aproximadamente 30 mil combatientes (de los cuales muchos eran voluntarios extranjeros), principalmente en la provincia de Idlib, al noroeste de Siria. Su rival es Ahrar al-Cham, una coordinación de grupos salafistas creado en 2011, que reuniría entre 10 mil y 25 mil combatientes dispersados en muchas provincias. Estas dos organizaciones, que han convertido a la provincia de Idlib en una fortaleza (de 2 millones de habitantes[7]), son ejércitos reales altamente equipados. Cuando se unen, son capaces de competir con las tropas de Damasco, a veces superándolas en número y equipamiento (excepto para la aviación, que compensa más o menos este déficit), como la batalla de Alepo (verano 2016) o la de Hamás (marzo-abril de 2017). Pero también son capaces de competir por el control de las ciudades o los pasos fronterizos con Turquía, es decir, por el control del comercio, la ayuda humanitaria y los “impuestos”. Dado que las dos coordinaciones tienen ideologías bastante similares (un yihadista, el otro más de los hermanos musulmanes) y objetivos ampliamente similares – el establecimiento en Siria de un régimen islámico regido por la Sharia –, algunos grupos pueden fácilmente cambiar de uno a otro.

La separación de Al-Nusra y Al-Qaeda, mucho tiempo considerada como ficticia, se ha hecho realidad- los radicales culpan a HTC por su compromisos doctrinales y desviaciones. El hijo de Osama bin Laden, Hamza, probablemente el futuro jefe de Al-Qaeda, llamó en septiembre de 2017 al djihad en Siria, por no mencionar a otro grupo. La reemergencia de un Al-Qaeda oficial en ese país se torna en una posibilidad real. A nivel internacional, esta organización se ha podido desarrollar en el hombro de un EI que atrajo toda la atención y los golpes, y ahora tiene una sólida presencia territorial (Sahel, Yemen)

Dado que la región de Idlib se ha convertido en una zona de desescalada desde mayo de 2017 (véase más adelante), las tropas de intervención rusas, turcas e iraníes deberían desplegarse allí entre rebeldes y leales; ¿qué hay de los grupos islamistas que la han convertido en su fortaleza? Turquía, por ejemplo, no estaría mal aconsejada por la creación de un nuevo “ejército nacional” bajo las órdenes de una administración provisional en torno a Ahrar al-Cham y los demás grupos que controla. En cuanto al HTC, es probable que tenga que someterse o enfrentarse a los ejércitos sirio y turco. Desde finales de noviembre, los combates con el AAS se han intensificado. Para 2018 se están preparando nuevas masacres.

Cabe señalar que, si bien los grupos islamistas tienen el cuasi-monopolio de la violencia, esto no significa que tengan el consentimiento de la población en las zonas en que están activos. Incluso puede incluso a veces oponerse a ellos: por ejemplo, en julio de 2017, los habitantes de varias localidades de Idlib protestaron contra la presencia del HTC e impidieron que se apoderara de la administración local[8]. El pueblo sirio no sólo sueña con un Estado islámico o una dictadura de la vieja escuela, sino que incluso espera el establecimiento de una democracia como la conocemos en Francia. Por último, aunque hay anarquistas o comunistas de los consejos en Siria, lamentablemente hay que reconocer que la dinámica que se ha venido dando en ese país durante los últimos cinco o seis años apenas va en su dirección.

Guerra en curso

Creemos que es necesario echar un vistazo rápido a los acontecimientos y ciertos eventos que han ocurrido desde que fue escrito nuestro último artículo sobre el tema en julio de 2016[9]. El colapso gradual del Califato va acompañado de una rivalidad entre los otros actores implicados para capturar el mayor territorio posible. Es en varias carreras de velocidad que estamos presenciando para tomar esta o aquella localidad o cortar el camino al otro, a riesgo de multiplicar los enfrentamientos más o menos controlados entre los combatientes de los diversos ejércitos que compiten.

Sin embargo, lo que caracteriza al período es la continuación y extensión de un proceso de “des-conflicto” iniciado a principios de 2016. Paralelamente a su intervención armada, Rusia ha creado un Centro de Reconciliación, en el que nadie creyó originalmente; sin embargo, es un clásico contrainsurgente dividir a los rebeldes ofreciendo tregua, reinstalación y amnistías a los más moderados. En este marco, se han firmado una serie de acuerdos locales relativos a zonas o localidades que han estado bajo asedio de las fuerzas leales durante años[10], y que prevén un proceso específico: entrega de la plaza; posibilidad de trasladar a los que lo deseen (generalmente los combatientes, sus familias y las personas más comprometidas políticamente) a otra región rebelde (traslado bajo el control de Rusia, la ONU o la Media Luna Roja; despliegue de la policía militar rusa, suministro de ayuda humanitaria, amnistía para los rebeldes). Rusia pone su peso sobre Damasco para evitar la represión y las represalias. A otro nivel, los acuerdos de alto el fuego celebrados regularmente entre los principales beligerantes dejan espacio, a partir de enero de 2017, para el proceso de paz de Astana, donde, bajo la égida de Rusia, Irán y Turquía, el régimen de Damasco y algunos grupos rebeldes activos sobre el terreno debaten la resolución de cuestiones militares y prácticas (en contraposición a las negociaciones de Ginebra, en las que participa una oposición siria en el exilio sin vínculos con los grupos combatientes). Una vez más, se trata de dividir a los rebeldes (algunos de los cuales son apoyados por Turquía): entre aquellos con los que podemos negociar (rendimientos, mítines y amnistías) y aquellos que serán considerados por todos como terroristas. Así pues, en mayo de 2017 se designaron cuatro enclaves rebeldes como “zonas de desescalada”, incluida la región de Idlib, donde los combates debían cesar gradualmente. Otros acuerdos locales completan el mapa: por ejemplo, en torno a la ciudad de Tall Rifaat (cerca del cantón de Afrin), dirigida por el YPG, pero amenazada por los milicianos pro-turcos[11].

Excluidos de todos estos acuerdos, HTC y sus aliados aprovecharán a lo largo del año las ofensivas que lleva el EAS (Ejército Árabe Sirio) en el este del país contra el EI para lanzar, desde la región de Idlib, ataques contra las posiciones lealistas de Alepo y Hama.

Otro aspecto de esta fase del conflicto fue, en el este, la lucha entre Rusia y Estados Unidos (representada por el EAS y el YPG) para apoderarse del territorio controlado por la EI, especialmente después de su colapso en el verano de 2017. Si Damasco busca recuperar su autoridad, el desafío es que Washington elimine el control de la frontera sirio-iraní e impida la apertura de una carretera a lo largo del Éufrates que uniría el arco chiíta Beirut-Damasco-Bagdad-Teherán. El objetivo de los dos ejércitos era entonces alcanzar y conquistar la ciudad fronteriza de Abu Kamal[12]. En términos proporcionales, esta situación podría compararse con la carrera por Berlín, Praga y Viena entre aliados en 1945[13]. Pero en ese momento, sin embargo, rusos, estadounidenses e ingleses se habían puesto de acuerdo sobre el reparto de áreas de ocupación e influencia; esto puede no ser el caso en Siria, aunque se necesita un mínimo de acuerdo para asegurar que los inevitables enfrentamientos entre EAS y el YPG no degeneren en un conflicto abierto. El riesgo es tanto mayor cuanto que cada uno de los campamentos utiliza milicias supletorias conocidas por su indisciplina, y utiliza el lenguaje del bombardeo para indicar a los demás los límites que no deben excederse.

Los Estados Unidos hicieron su primer intento desde el sur en junio de 2017: habiendo formado y equipado a varios grupos rebeldes en Jordania, los enviaron desde Al-Tanf para apoderarse de Abu Kamal; a pesar del apoyo de las fuerzas especiales norteamericanas, británicas y noruegas (!), estos grupos serán bloqueados por el avance del EAS. Frente a este fracaso, Estados Unidos cambió definitivamente su fusil y optó por el uso de YPG-FDS (FDS: Fuerzas Democráticas Sirias) para llegar a esta famosa ciudad del norte, desde la orilla izquierda del Éufrates (se desarrollara esta cuestión del papel de las fuerzas kurdas en el próximo capítulo). Esta carrera por la captura de Abu Kamal será finalmente ganada por el régimen sirio en noviembre, gracias a una operación conjunta de las milicias del EAS y chiítas que cruzaron la frontera iraquí. La conquista de esta ciudad, la última poseída por la EI (ya sea en Siria o en Irak), también marca el fracaso del proyecto americano.
Rojava sobrevalorada

Entre los actuales grandes vencedores del conflicto sirio, encontramos sin duda alguna al PYD (el brazo sirio del PKK). Las tropas de este partido kurdo[14], las YPG, controlaban casi un cuarto del territorio de Siria, a finales del año 2017; algunos de sus combatientes están ahora vigilando más de 200 km de los asentamientos kurdos. ¿Ha progresado la experiencia “libertaria” de Rojava al ritmo de su ligera infantería?

Dark Victory en Raqqa

La caída de la capital del califato, híper-mediatizada, no provocó sin embargo, la de los sitios militantes. Estamos lejos de los vuelos líricos del otoño 2014, durante la Batalla de Kobane, y hay motivos para ello.

La palabra liberación es para algunos incluso un poco exagerada en lo que se refiere a Raqqa. Después de cuatro meses de duros combates y fuertes bombardeos[15], la ciudad está casi arrasada hasta el suelo con cuatro quintas partes inhabitables, y el número de sus habitantes, que era de unos 300.000, ha descendido a cero[16]. Los residentes, y los de otras comunidades vecinas que han huido de los enfrentamientos, se encuentran en las carreteras o en los campos de refugiados. Después de largas negociaciones entre el YPG, el ejército estadounidense y el EI (a través de tribus y jefes locales, los pocos miles de supervivientes habían sido evacuados del centro de la ciudad bajo asedio, al igual que los últimos combatientes y sus familias, que pudieron llegar a las fortalezas del califato)[17].

Pero hay que reconocer que muchos habitantes también han huido de la nueva “ocupación” que veían venir, la del YPG, que goza de una reputación detestable en estas áreas por limpieza étnica, exacciones, racismo, servicio militar obligatorio (incluyendo para las mujeres), etc.[18] Esta reputación es mantenida por algunas tribus de la región que, ya sea permaneciendo leales al régimen de Damasco o habiendo elegido la lealtad al EI (las tribus y las familias a menudo están divididas en estas cuestiones), mantienen una profunda hostilidad hacia los kurdos… aunque, en esencia, la cuestión es la de una rivalidad para la compra de tierras agrícolas fértiles en la región[19]. Lejos de estas bajas consideraciones, los jeques más serios saben que el color de los uniformes no importa, lo esencial es que el orden y la seguridad perduren y que los negocios puedan reanudarse.

Crear dos, tres… muchos cantones

Pero sigamos adelante. Desde la Batalla de Kobane en el otoño de 2014, que frenó el avance del EI, las YPGs han estado mordisqueando lentamente territorios importantes controlados por el EI, grupos islamistas o el ELS (Ejército Libre Sirio), mucho más allá de su punto de partida. El objetivo principal era crear una continuidad territorial entre las tres zonas de asentamiento kurdas del norte de Siria, los “cantones” de Djezireh, Kobane y Afrin, lo que significaba conquistar las zonas, en su mayoría pobladas por árabes, que las separaban. Este objetivo ha sido frustrado por Turquía, que desde agosto de 2016 controla uno de estos territorios a través de grupos islamistas. Cabe señalar que algunas zonas, especialmente en el este de África, fueron conquistadas en febrero de 2016 en colaboración con el EAS.

En octubre de 2015, por iniciativa de los Estados Unidos, se creó una coalición militar, las Fuerzas Democráticas Siria (FDS), para facilitar la reconquista de las zonas en poder del EI donde los kurdos eran minoría o estaban ausentes; con este fin, reunió a varios grupos armados árabes en el YPG (Unidades de Protección Popular; en kurdo, Yekîneyên Parastina Gel). Por lo tanto, la expansión territorial sustancial de la FDS no habría sido posible sin el apoyo estadounidense: asistencia logística, entrega de armas, formación, fuerzas especiales y apoyo aéreo. Sin embargo, el despliegue terrestre de soldados junto al YPG sigue siendo bastante modesto y discreto; y aunque se han construido varias bases estadounidenses en Rojava, son principalmente bases operativas, y sólo dos son de carácter estratégico y tienen pistas de aterrizaje para grandes aviones[20]. El número de combatientes de las Fuerzas Especiales con el YPG-FDS aumentó gradualmente a 900, a los que se sumaron los soldados franceses y británicos. Algunos medios más pesados completaron el sistema: una unidad blindada de rangers, desplegada a principios de 2017 alrededor de Manbij (ciudad árabe conquistada por el YPG) para que ya no se viera amenazada por los turcos; unidades marítimas (ingeniería y artillería como parte de la ofensiva en Raqqa[21]). En mayo de 2017, Donald Trump autorizó también liberaciones de equipo pesado al YPG, especialmente numerosos vehículos blindados para transporte de tropas (tipos de equipo que hasta ahora se reservaban a las unidades árabes de FDS para no ofender a Ankara)[22]. El YPG tiene ahora una serie de misiles antitanque americanos, rusos y franceses, que teóricamente están excluidos de estos suministros de armas.

A cambio de este apoyo, que le permite alcanzar sus propios objetivos, el PYD ha aceptado aportar las famosas “tropas de tierra” que tanto faltaban en Estados Unidos, que se ha encargado de tomar Raqqa y cortar la carretera Beirut-Damasco-Bagdad-Teherán. Esta última operación fue en última instancia un fracaso de la estrategia estadounidense, pero permitió a las YPG-FDS conquistar toda la ribera norteña del Éufrates y, no olvidarnos también, de la captura de los yacimientos de gas y petróleo sirios más importantes.

El camino a Damasco

Esta nueva situación complica obviamente las relaciones entre el PYD y el gobierno sirio. Recordemos aquí que este partido no exige la independencia del Kurdistán sirio, sino sólo, en el marco y las fronteras del Estado sirio existente, el establecimiento de un funcionamiento federal que ofrezca a las regiones una amplia autonomía. Independientemente de los acuerdos concluidos entre ellos, desde 2011 (y de lo que se piense) Rojava siempre ha tenido que mantener buenas relaciones con Damasco para garantizar el funcionamiento de su economía, al menos por vía aérea y, desde entonces, por carretera. Por ejemplo, si una parte del petróleo extraído en el municipio de Djézireh se refina artesanalmente, la mayor parte se vende al gobierno de Damasco, que a su vez vende combustible al PYD. Estos acuerdos también permiten la apertura del cantón de Afrin y, a través de las zonas leales, la conexión por carretera con los demás cantones (incluidos los convoyes militares del YPG).

Algunos comentaristas y activistas franceses prefieren evadir estas preguntas y en su lugar intentar demostrar la existencia de animosidad entre Damasco y Rojava, enfatizando los pocos días de enfrentamientos entre las fuerzas lealistas y el YPG en ciudades rodeadas por ellas (tensiones rápidamente calmadas gracias a la mediación rusa). No se menciona la coexistencia pacífica entre los dos ejércitos durante años (a veces dentro de la misma ciudad) – e incluso su estrecha colaboración en varios momentos cruciales, siendo el caso más emblemático la conquista de los distritos orientales de Alepo[23] –, lo que explica el resentimiento de muchos “rebeldes” hacia el YPG. Sin embargo, y lógicamente, la unión EAS-FDS a lo largo del Éufrates y en detrimento del EI, en el otoño de 2017, estuvo salpicada de varias colisiones que, estando vigilantes los Estados Unidos y Rusia, permanecieron sin seguimiento.

¿Y qué futuro?

En 2017, los Estados Unidos apoyaron el fortalecimiento del componente árabe de las FDS, mediante la incorporación de los reclutas árabes al YPG, pero también mediante la integración en la FDS de varias fuerzas opuestas a Assad en el noreste del país: unidades que conservaban la etiqueta de ELS, pequeñas milicias islamistas (incluidos antiguos aliados de la rama siria de al-Qaeda) y grupos armados de ciertas tribus. En otoño de 2017, las FDS alinearía a unos 80.000 combatientes, incluidos 60.000 YPG (un tercio de los cuales serían mujeres)[24]. Podemos ver que, aunque el componente kurdo pierde su importancia mecánicamente, sigue siendo central.

La situación es más compleja en el frente político, porque las victorias militares del YPG y la extensión territorial de la Rojava no están exentas de problemas. De hecho, aunque en los tres cantones iniciales, que estaban poblados principalmente por kurdos, el PYD puede dominar la escena política (dependiendo de unos pocos y pequeños aliados y de una multitud de asociaciones bajo su control y conservando el monopolio de las armas) ya no puede seguir haciéndolo en las zonas mixtas o en las zonas pobladas principalmente por árabes. El PYD debe adaptarse a sus nuevos aliados: mientras unos creen en el modelo democrático occidental, otros promueven un funcionamiento y una ética que están lejos de ser libertarios… Las instituciones establecidas en algunas ciudades árabes, en ruinas y despobladas, como Tabqa y Raqqa, han tenido que dar un lugar importante a notables y jefes tribales (a veces aliados del EI unos días más tarde), pero han ofendido a otros[25]. Otra complicación: si a finales de 2016 se abandonó el nombre de Rojava (“Kurdistán Occidental” en kurdo) a favor de una “Federación Democrática del Norte de Siria” para no ofender a las minorías árabes[26], la extensión territorial también ha cambiado la composición demográfica de esta entidad administrativa, y los kurdos probablemente ya no son mayoría. Como los recientes combates han aniquilado muchas localidades, es imposible saber cuántas personas sobreviven hoy en este territorio, pero entendemos que el retorno de los refugiados es ahora una cuestión política[27]. Por lo tanto, los combatientes del YPG se encuentran en una situación muy incómoda[28]… A esto se añade la cuestión del servicio militar obligatorio, que dura de nueve a diez meses para al menos un miembro de cada familia. Ya presente en los cantones kurdos, se está ampliando paulatinamente en 2017 a las otras regiones controladas por el YPG: la sede ha anunciado que para finales de año quiere superar el umbral de los 100.000 combatientes[29]. De este modo, el YPG está incorporando cada vez más jóvenes árabes, muchos de los cuales participaron en las batallas de Raqqa (el mando y los oficiales obviamente siguen siendo kurdos). En noviembre tuvieron lugar manifestaciones contra el servicio militar obligatorio en torno a las ciudades de Tabqa y Manbij, acompañadas de una huelga de comerciantes, acontecimientos descritos por el YPG como manipulaciones de los servicios turcos y sirios[30]. La historia reciente nos ha demostrado que un ejército que lleva la democracia a un territorio sin haber sido invitado formalmente puede convertirse rápidamente en un ejército de ocupación para su población. Esto es lo que podría pasar con el YPG en las zonas predominantemente árabes. Ankara ya está ejerciendo su influencia en la región y apoyando los movimientos árabes de protesta contra las autoridades kurdas, que bien podrían adoptar en un futuro próximo la forma de guerrillas y ataques islámicos. Por lo tanto, es probable que el PYD tenga que retirarse gradualmente a las zonas de asentamiento kurdas y entregar algunas ciudades (y los principales yacimientos petrolíferos) a las autoridades de Damasco o a una administración provisional bajo la autoridad estadounidense.

¿Cómo será Rojava en los próximos años? De manera tranquilizante, el suministro de armas y vehículos blindados puede haber sido sólo una parte del acuerdo; lo más probable es que Washington se haya comprometido a apoyar un proceso de federalización de Siria y la constitución de una región kurda, y por lo tanto a mantener, aunque sólo sea simbólicamente, una presencia militar allí. ¿Pero cuánto tiempo más? Sin defensa, Rojava estaría en una mala posición entre Damasco y Ankara. A menos que encuentre un sustituto[31]. Rusia está allí, que también apoya la visión federal de la PYD, pone al cantón de Afrin bajo su protección (mediante el despliegue de los vehículos blindados de su policía militar) y actúa como facilitador con el gobierno de Damasco. Pero sobre todo, sigue siendo su aliado. La creación de una Siria federal y una región septentrional, en gran parte autónoma, bien podría estar en camino, con una situación similar a la del Kurdistán iraquí. El sistema político que reinará allí estará indudablemente mucho tiempo lejos de los patrones occidentales, pero más aún de la “utopía libertaria”.

¿Y qué sociedad?

En los círculos occidentales de extrema izquierda, incluso los últimos admiradores de la “utopía libertaria” de Rojava deben reconocer el “aspecto estatal” de esta “experiencia”, sus “instituciones proto-estatales”, el peso del PYD, el servicio militar obligatorio, el culto al líder, el respeto a la propiedad privada, etc.[32] No obstante, mantienen la esperanza de que la situación pueda evolucionar positivamente con el tiempo. Mientras tanto, se habla mucho de que en estas comunas el PYD está estableciendo en aldeas y barrios. Sin embargo, lejos de ser consejos de trabajadores, son sobre todo consejos de barrio con poderes consultivos limitados y cumplen un papel de mediadores judiciales de primera instancia. El resto del funcionamiento político y administrativo, aparentemente muy burocrático, sigue el modelo de las instituciones democráticas occidentales, lo que ciertamente es una novedad en Siria.

El régimen de Rojava también anuncia una “voluntad de defender una forma de organización de la sociedad que respete la igualdad de género y la diversidad lingüística”[33] y “una sociedad fraterna, democrática, ecológica y emancipadora para todos, sin distinción de género, etnia o religión”[34]. Esto es muy bueno, al igual que el logro de la igualdad de género en todos los ámbitos. ¿Pero no es un poco exagerado llamar a estos principios “revolucionarios”? Y, cuando decimos “para las sociedades patriarcales[35]”, ¿debemos entender “para estas personas”? Porque no vemos muy bien en qué los “revolucionarios” tendrían que apoyar y alabar en tal proceso, excepto creer en un impulso orientalista retrógrado, que es muy bueno para ellos, o pensar (quizás después de recientes descubrimientos teóricos) que el establecimiento de una democracia parlamentaria sobre el modelo occidental es ahora un paso indispensable para una futura revolución social.

Si la confusión era posible en 2014, es incomprensible que en 2017 algunas personas detectaran en Rojava una experiencia “revolucionaria”, “libertaria” o incluso “autogestionaria”. Pero no volveremos a eso. La palabra “revolución” ha sido ampliamente utilizada en el lenguaje cotidiano, hasta el punto de no tener un significado político preciso. Parece que este es también el caso en los círculos de extrema izquierda o anarquistas, donde esta palabra es cada vez más a menudo sinónimo de evolución hacia un mayor grado de democracia. Además de perder batallas, si perdemos palabras, es la utopía misma la que disminuye.

¿Es Irak un caso aparte?

Lanzada en octubre de 2016, la batalla para reconquistar Mosul del EI, finalizó oficialmente en julio de 2017, con pérdidas muy importantes en las filas de las fuerzas iraquíes, decenas de miles de muertos y probablemente otros tantos civiles. Dos tercios de los 1,5 millones de habitantes huyeron de los combates y los bombardeos. Desde un punto de vista humanitario, esta batalla no tiene nada que envidiar a la de Alepo. El resto del país fue ocupado gradualmente, después de violentos combates, por un ejército iraquí reconstituido – después de la debacle de 2014 – y por una multitud de milicias. El más dinámico de estos últimos es el Hachd al-Chaabi, “Unidades de Movilización Popular” (UMP): una coalición de docenas de milicias, en su mayoría chiítas (con algunas excepciones sunitas o cristianas). Si bien algunos habían participado en la lucha contra la ocupación estadounidense después de 2003, la mayoría se formaron en el verano de 2014, tras una fatwa lanzada por el Gran Ayatolá Alí al-Sistani. Mientras el ejército regular luchaba por reclutar, las UMPs vieron a miles de voluntarios, principalmente jóvenes en paro. Con aproximadamente 100.000 hombres, participaron en todos los combates, incluso en zonas y localidades sunitas (excepto dentro de Mosul).

A pesar del fuerte apoyo de Irán, las UMP no tienen unidad política, aparte del fuerte nacionalismo iraquí, y están divididas en varias facciones, cuyos líderes sin duda desempeñarán un papel político en el futuro[36]. Incluso si algunos, como el líder chiíta Moqtada al-Sadr (que busca el apoyo de la población suní[37]), han pedido su desmantelamiento, es poco probable que se lleven a cabo, sobre todo porque, durante tres años, han sido una fuente de ingresos para decenas de miles de familias chiíes.

Muchos pensaban que el Kurdistán iraquí saldría victorioso de este conflicto, que le había permitido tomar el control de zonas abandonadas por el ejército iraquí en 2014 o retomadas por el EI, especialmente la ciudad de Kirkuk y su zona petrolífera. Había que olvidar que esta región estaba dividida entre dos clanes rivales (uno vinculado a Ankara y el otro a Teherán), gangrenados por la corrupción y el nepotismo, consecuencias de una economía basada en la renta petrolera. El referéndum de independencia de septiembre de 2017 fue, sin duda, un medio para elevar la subasta con Bagdad, pero se encontró con una hostilidad internacional unánime: la luz verde para las UMP, que sólo tardaron unos días en recuperar el control de los territorios en disputa… el desplome de los peshmergas llevó a Kurdistán a la pérdida del 50% de sus ingresos petroleros y al aplazamiento sine die de la independencia.

¿Ha vuelto Iraq al statu quo anterior a 2013 – la dominación de los chiítas arrogantes y la marginación de los suníes – que prevaleció en el nacimiento y el éxito del EI? Más o menos. Excepto que los kurdos, debilitados, ya no serán capaces de contrarrestar este desequilibrio. Además del hecho de que el poder chiíta, además de la ayuda estadounidense, ahora goza de un fuerte apoyo de Teherán y, en menor medida, de Moscú. Excepto que el país nunca ha sido tan devastado por la guerra (se necesitarían cientos de miles de millones de dólares para su reconstrucción, mil millones sólo para Mosul). Excepto que el país sigue lleno de este petróleo que, del cual antes del episodio califal, exportaba un 60% a Asia y un 20% al mercado americano y al resto de Europa. Aparte del hecho de que los grupos islamistas suníes ya han declarado que liderarán las guerrillas contra las tropas estadounidenses y el ejército de Bagdad.

Reconstrucción de Siria

Una gran parte de Siria está en ruinas, y se dice que su economía, en un estado desastroso, ha dado un salto de treinta años hacia atrás, con un PIB reducido en un 55% entre 2010 y 2015 y un sector industrial reducido a la mitad por la destrucción y el robo[38]. La reconstrucción del país costaría cientos de miles de millones de dólares. Destruidos o dañados, todo tiene que ser reconstruido, dos millones de hogares, miles de escuelas, docenas de hospitales, carreteras, redes de agua y electricidad, etc.

Sin embargo, no es porque un país o una región estén en ruinas por lo que debe ser reconstruido. Entonces, ¿por qué? ¿y por quién? El Gobierno sirio no lo hará por generosidad, necesita que se restablezca su autoridad y la apariencia de paz social, y no prestará atención prioritaria a las regiones que han demostrado ser más hostiles a él. Los actores externos ya no son filántropos, como podemos ver en Raqqa: la aviación occidental ha arrasado la ciudad, y el YPG la ha conquistado; pero quién pagará ¿no lo hará sólo por restaurar el agua o la electricidad? (Especialmente porque no sabemos quién controlará la ciudad en un año.)

La idea de una reconstrucción a gran escala no se hizo realmente creíble para el gobierno sirio hasta después de la intervención rusa en septiembre de 2015. Porque entendemos que, con o sin Assad, este poder permanecerá; la conquista de los distritos orientales de Alepo en diciembre de 2016 lo confirmó a los escépticos. Para los cercanos al régimen, enriquecidos por la economía de guerra, se trata de prepararse para el retorno de la paz, es decir, volver a hacer las cosas como de costumbre – algunos viendo en este campo de ruinas la oportunidad de continuar las reformas liberales iniciadas antes de 2011 –. En esta perspectiva, el Estado Sirio ha realizado ajustes legislativos en favor de las asociaciones público-privadas y las privatizaciones[39]. También se trata de recuperar a los empresarios sirios que establecieron sus actividades en otros países de la región al comienzo del conflicto, en particular los fabricantes de textiles, que actualmente explotan la mano de obra egipcia[40].

El signo más llamativo de esta anunciada reconstrucción, que por lo tanto no es más que la prolongación del período de preguerra por otros medios, es el del desarrollo urbano: están floreciendo proyectos espectaculares, que a veces no son más que un resurgimiento de los planes anteriores al conflicto, que habían contribuido a la insatisfacción de la población, como el sueño del alcalde de Homs de transformar su ciudad en una ciudad tipo Las Vegas Oriental. El objetivo es, o bien renovar los centros urbanos dañados, o bien, como es el caso más frecuente, reestructurar los grandes “barrios informales” de la periferia, donde residía el precario proletariado del campo y desde donde comenzó la revuelta de 2011. Muchos de estos distritos han sido escenario de amargas luchas y ahora están reducidos a campos de ruinas… Ideal para hacer borrón y cuenta nueva y establecer complejos de viviendas donde las clases medias y la burguesía permanezcan leales al régimen[41]. La guerra facilita la gentrificación.

Sin embargo, está la cuestión de la financiación. Ni el Estado sirio – cuyas arcas están vacías y su endeudamiento ha aumentado considerablemente (especialmente con Irán y Rusia) – ni los actores privados locales podrán asumirlo plenamente. De ahí, en el contexto de las reformas liberales, la búsqueda de inversión extranjera. La persistencia de una cierta inseguridad, el capitalismo de los amigos, las travesuras y la corrupción siguen siendo obviamente obstáculos – por lo que se están llevando a cabo muchos proyectos –, pero no impiden que el Gobierno sirio redoble sus esfuerzos. En Damasco y en el extranjero (Beirut, Aman o Pekín en 2017) se celebran convenciones y foros profesionales internacionales dedicados a la reconstrucción, oportunidades de encontrarse con socios o inversores potenciales de Rusia o Irán, pero también de Jordania, Bielorrusia, Sudáfrica, India, Malasia e incluso de los países del Golfo e Irak[42]. Brasil está restableciendo relaciones diplomáticas con Damasco para obtener contratos. En cuanto al Líbano, tiene un asiento en primera fila: los jefes de la BTP esperan beneficiarse de su experiencia[43], y el país sueña con ser la puerta de entrada para los astilleros sirios a través de la zona económica especial de Trípoli – actualmente en construcción –, tiene previsto ampliar el puerto, construir autopistas y reactivar la red ferroviaria (destruida durante la guerra civil libanesa). Los europeos, obstaculizados por las sanciones económicas de la UE, están prácticamente ausentes de estos debates. De hecho, Bashar al-Assad dijo en agosto, como era de esperar, que los países que habían ayudado a los “terroristas” (es decir, los países occidentales y del Golfo que financiaban a los grupos armados islamistas) quedarían excluidos de compartir el pastel de la reconstrucción. Los gigantes franceses de la construcción heredarán, en el mejor de los casos, nichos desocupados, como la reconstrucción del patrimonio histórico, financiada por la UNESCO[44]. Damasco favorece a los países emergentes (que han demostrado neutralidad), a China y, en primer lugar, a Rusia e Irán. Para estos tres últimos países, Siria representa, además de posibles mercados comerciales, una zona estratégica entre Asia y Europa, especialmente para el paso de hidrocarburos.

En abril de 2016, Rusia firmó un primer contrato con Siria por valor de unos 1.000 millones de dólares para impulsar la energía, la infraestructura, el comercio, las finanzas y otros sectores económicos. Las empresas rusas ya han tomado posiciones en el sector de los hidrocarburos (uno de los de menor producción de la región) y comenzaron a explorar las reservas de petróleo y gas del país en el mar en septiembre de 2015.

El peso económico de Irán en Siria está creciendo, especialmente desde la pérdida de los yacimientos petrolíferos del este del país en 2013, que obligó a Damasco a obtener petróleo de Teherán. Los dos países han firmado sucesivamente acuerdos de crédito (en particular para la importación de petróleo iraní), a menudo a cambio de contratos de inversión muy favorables para Irán en el sector minero (fosfato), las obras públicas, las telecomunicaciones o la venta de tierras agrícolas[45]. Cabe señalar que particulares iraníes (especialmente militares) están aprovechando la crisis para comprar tierras y segundas viviendas en Damasco[46].

Pekín siempre ha apoyado discretamente al gobierno sirio, un país en el que había comenzado a invertir antes de la guerra, especialmente en hidrocarburos. Las empresas chinas nunca han dejado de trabajar en el país (en 2013, dotaron de fibra óptica a los territorios del régimen). Aunque muy cortejada por Damasco debido a su capacidad de financiación y a los resultados de sus empresas, China sigue siendo cautelosa[47] (en particular debido a las sanciones económicas y bancarias). Otro freno radica en la debilidad de los recursos naturales sirios que, aparte de los hidrocarburos del noreste (propiedad del YPG), ya están en manos de rusos e iraníes, y contra los que Pekín intercambia generalmente sus inversiones. Sin embargo, se mencionan proyectos de energía solar, y a largo plazo, Siria encaja perfectamente en el proyecto chino de construir “la ruta de la seda” (corredores de carreteras, ferrocarriles y energía), que deberían unir el Lejano Oriente con Europa. Sin embargo, en julio de 2017 se anunció un proyecto de inversión inicial de dos mil millones de dólares para la creación de un parque industrial en el que inicialmente se desplegarían unas 150 empresas chinas[48] y trabajarían 40.000 trabajadores sirios.
Mañana

Los obreros y los proletarios parecen estar muy ausentes de este texto. Pero, como hemos podido escribir antes, “hemos estado hablando de ello desde el principio, pero en forma de carne de cañón”: cientos de miles de combatientes matándose entre sí en toda Siria. Una minoría demasiado activa que hace la guerra en medio de una mayoría que la sufre.

De los 22 millones de habitantes de Siria en 2011, seis millones huyeron al extranjero y siete millones fueron desplazados dentro del país (equivalente a 18 y 21 millones para Francia). Por primera vez desde principios de año, ha habido un flujo de retorno de refugiados a sus hogares, casi 600.000 en agosto (80% de los desplazados internos[49]). Retornos que se producen a medida que Damasco restaura su autoridad sobre las áreas que antes estaban en poder de grupos islamistas o del EI. Si bien el régimen sigue siendo una dictadura, no bombardea las zonas bajo su control, lo que, en la fase actual del conflicto y para las personas que viven allí, es una ventaja indudable. Si es poco probable que los refugiados encontrados en Europa o América del Norte, especialmente los de minorías (los cristianos), vuelvan a su país, es probable que éste sea el caso de los más pobres, los que viven en condiciones muy precarias en Turquía, Líbano o Jordania. Sin embargo, aunque la seguridad y la desescalada militar están en aumento, el catastrófico estado de la economía del país y el grado de destrucción siguen siendo obstáculos para el retorno. La tasa de desempleo alcanzó el 60% en 2016, y la tasa de desempleo juvenil alcanzó el 78% en 2015[50], de ahí el interés del comercio de armas. Actualmente, el 83% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en comparación con un tercio en 2010. Entendemos así, que la lucha de clases está a un punto de morir.

Mencionamos en la introducción a un proletariado docilizado por lluvias de bombas y ruinas. Pero también está el hecho de que fue dividida, confesada y comunitarizada por la guerra civil. Un Estado llamado a perdurar, aunque estuviera en marcha un vasto proceso de reconstrucción, porque Siria no tiene suficientes capacidades económicas e industriales, ni suficiente apoyo financiero externo para iniciar un período como los gloriosos treinta que conduzca al empleo e, hipotéticamente, a la afirmación de un proletariado que entonces estaría en una posición de fuerza…

La partida de 6 millones de sirios y la muerte de otros 500.000 tal vez no resuelve las cuestiones que el Estado tuvo que afrontar antes de la guerra (alto crecimiento demográfico, altas tasas de desempleo juvenil) y que habían contribuido a desencadenar la revuelta. Porque el país está en ruinas, y el ejército de reserva de trabajadores ya es muy grande. ¿Qué será a largo plazo? Aunque el capital a veces trae extrañas sorpresas a los trabajadores, Siria todavía no necesita recurrir a una mano de obra inmigrante… con excepción de los trabajadores cualificados, que han emigrado masivamente a Europa (por ejemplo, los del sector hospitalario y sanitario), sobre todo porque la formación profesional en Siria se ha visto interrumpida o interrumpida durante seis años; lo mismo ocurre con los puestos altamente cualificados, como los de ingenieros. Desde este punto de vista, se ha resuelto el problema del desempleo entre los jóvenes titulados, difícil en 2011. Pero sin reconstrucción y sin grandes inversiones extranjeras, el país está condenado a seguir siendo una tierra de emigración.

¿Todo esto por eso? Como si el sorprendente e inaceptable episodio del califato y los años de guerra civil en Siria no hubieran servido para nada, sino para modificar algunas zonas de influencia, refutando mapas de alianzas y preparando los futuros conflictos. El gran juego de siempre.

¿Qué lecciones podemos aprender de este desastre que ya hemos experimentando? La guerra es una catástrofe, sobre todo para los proletarios que la sufren y la hacen, con la guerra civil sumando sus atrocidades[51]. ¿Era necesario precisar esto?… ¿Que el uso de armas, como actividad separada, sofoca cualquier expresión de la lucha de clases? Pero eso no impide que los proletarios sean particularmente activos? Desgraciadamente, las banderas más movilizadoras no son todavía, por desgracia, las más emancipadoras. Que las cuestiones confesionales, étnicas y nacionales están en el centro de los discursos (ya sea exclusiva o inclusivamente) en detrimento de las cuestiones reales y, sobre todo, de los intereses de las poblaciones?

¿Qué más podemos decir sin ser repetitivos o parecer demasiado negativos[52]? En este caos, y en particular en la guerra civil siria, hay una cosa que ver y que es tan evidente que está en todas partes: es precisamente lo que no es la revolución; ya sea en términos de auto-organización, supervivencia, actividad militar, alternativas, utopías proto-estatales, etc…. No hay ningún modelo que se pueda encontrar, ni hay un contra-modelo. La revolución ciertamente no será una cena de gala[53], pero tampoco se asemejará a las ignominiosas guerras civiles de las que el capitalismo contemporáneo tiene el secreto; ese es un punto positivo.

Tristán Leoni, diciembre 2017

Nota adicional sobre la cuestión de las fuentes

Hemos sido criticados en varias ocasiones por utilizar fuentes que no deberían utilizarse, como Le Figaro; observaciones que implican que la Liberación – por ejemplo – porque “desde la izquierda” sería una fuente de información mucho más fiable. Sí, lo admitimos, leemos periódicos y consultamos sitios con los que no estamos de acuerdo políticamente. Afortunadamente. Sería difícil escribir tales artículos, cualquier artículo, o incluso pensarlos, si sólo se leyera la prensa activista (¿qué, por cierto?). También sabemos que una información encontrada en un sitio web influenciado por Rusia, Irán o Qatar no tiene casi ningún valor bajo nuestros cielos (debemos tratar de encontrarla en otro lugar u olvidarlo), mientras que otra, encontrada en Le Monde, parecerá valiosa.

Señalar nuestras fuentes para que todo el mundo pueda referirse a ellas, hacerse una opinión, posiblemente diferente a la nuestra, nos parece importante; probablemente lo hacemos demasiado, pero no lo suficiente para algunas personas (siempre podemos contactar con el autor para averiguar más). En cuanto a los que creen que referirse a un artículo publicado en Les Échos es lealtad a la Medef, uno puede adivinar que sólo leen unas pocas palabras. Sin embargo, nos gustaría señalar que se ha citado información de: Atlantico, Le Figaro, Le Monde, Le Crieur, L’Express, Le Commerce du Levant, CQFD, Le Point, RTL, RFI, L’Orient le Jour, Échanges, Orient XXI, Le Temps, Le Nouvel Observateur, Les Échos, Raids, Afrique-Asie, Sciences humaines, Libération, Marianne, Vice News, France 24, Financial Times, Politique étrangère, RMC, France culture, Diplomatie, Le Monde diplomatique, TV5 Monde, etc. A lo que hay que añadir Dar al-Islam, la revista francófona del EI.

Un estrato tan malo puede, por lo tanto, encontrar fácilmente una fuente que no le conviene y confirmar lo que piensa del artículo antes de leerlo… en cuanto a criticar un texto con este único ángulo de ataque, muestra que, en el fondo, uno no tiene nada que decir. Pero es cierto que las palabras ya no tienen sentido y que, en un enfoque casi esotérico, se trata de deconstruir los textos para descubrir su significado oculto y, sobre todo, las intenciones (a veces inconscientes) del autor. Decir que, en otro tiempo, para entender un texto, bastaba con leerlo – su autor incluso se ha comprometido a sí mismo, con más o menos felicidad, a elegir las palabras para este fin…

[1] Este artículo es la continuación de una serie de artículos: “Califato y barbarie” (primera y segunda parte en diciembre de 2015) y “Esperando Raqqa” (julio de 2016). Algunos temas han sido tratados anteriormente (como la transición de la protesta social a una guerra civil en la que participan actores internacionales). Así que nos referiremos a ello.

[2] Las aviaciones de rusa y de siria hicieron lo mismo en la región de Idlib para que no se establecieran tales estructuras.

[3] ¿El EI ha estado dirigido por la franja moderada del movimiento? En cualquier caso, hubo una tendencia extremista en el seno del Califato, pero como minoría permaneció en la “oposición” y en 2017 fue incluso suprimida. Romain Caillet, “Disidentes radicales del estado islámico”, blog de Jihadologie sobre liberation.fr, 8 de junio de 2017.

[4] Romain Caillet en El invitado de las mañanas, France culture, 1ro noviembre 2017.

[5] Michel Goya, « Syrie : le modèle de l’intervention russe » (El modelo de la intervención rusa), DSI, no 132, noviembre-diciembre 2017, p. 70-73.

[6] Sin embargo, los Estados Unidos y su aliado jordano apoyan a los grupos, principalmente denominados Ejército Libre Sirio (ELS), que controlan la zona limítrofe con Jordania y el Golán.

[7] La mitad de los habitantes de esta zona son refugiados, cuya presencia está en juego. Ankara garantiza que pueden beneficiarse de la ayuda humanitaria y no necesitan cruzar la frontera. HTC es consciente de ello y está liderando el camino con Turquía en sus relaciones con la UE. Los campos de refugiados son también un lugar ideal para el reclutamiento.

[8] Delphine Minoui, “Siria: en el corazón de la provincia de Idlib, una frágil isla de resistencia”, Le Figaro, 27 de julio de 2017.

[9] Tristan Leoni, « Califat et barbarie : En attendant Raqqa » (Califato y barbarie: esperando a Raqqa), julio 2016.

[10] La sorprendente duración de algunos escaños se explica por las especificidades de esta guerra civil: intereses financieros, vínculos familiares, de clan o tribales, la corrupción y la sociología del checkpoint hacen que, por ejemplo, continúen los intercambios económicos y comerciales entre las regiones rebeldes asediadas y el territorio lealista.

[11] Syrian War Report, 7 de septiembre de 2017.

[12] Tres carreteras conectan Siria e Irak: la primera, en el norte, atraviesa las fortalezas del YPG; la segunda, en Al-Tanf, en el sur, está ocupada por el ejército estadounidense; la tercera, en Abu Kamal, en el centro, está en manos del EI.

[13] Danyves, « L’Est syrien, enjeu véritable des quatrièmes négociations d’Astana pour la paix en Syrie » (El Este de Siria, un verdadero reto en las negociaciones de paz de Astana en Siria), blog de Danyves, Mediapart, 18 de mayo de 2017.

[14] ¿Es necesario aclarar que mencionar las acciones de una organización político-militar (el PYD-YPG, que representa sólo una parte de los kurdos en Siria, probablemente una minoría), no es “criticar a los kurdos”, al “pueblo kurdo” o al proletariado kurdo? No nos referimos aquí a todos los puntos que, concernientes a Rojava, fueron tratados en nuestro artículo anterior, “Califato y barbarie: esperando a Raqqa”, en la “Carta a los amigos Rojavistas” (mayo de 2016) y en “Kurdistán?” (enero de 2015).

[15] Sin duda es el uso de armas químicas por Damasco lo que permite a los occidentales bombardear Raqqa o Tabqa con proyectiles de fósforo blanco, municiones prohibidas por todas las convenciones internacionales… Luc Mathieu, « À Raqqa, des obus au phosphore blanc » (A Raqqa, proyectiles de fósforo blanco), Libération, 11 de junio de 2017.

[16] Luke Mogelson, “Dark Victory in Raqqa”, The New Yorker, 6 de noviembre de 2017.

[17] Este tipo de acuerdo es muy común en el conflicto sirio, pero como los medios de comunicación se concentraron entonces en Raqqa, provocó estupor y malentendidos; los conspiradores incluso lo vieron como una prueba de colusión entre el EI y Washington.

[18] Antoine Hasday, « À Raqqa, les tribus arabes accepteront-elles un pouvoir kurde ? » (¿Aceptarán las tribus árabes el poder kurdo en Raqqa?), Slate.fr, 11 de julio 2017.

[19] Andrew J. Tabler, Eyeing Raqqa. A Tale of Four Tribes, The Washington Institute, marzo 2017, p. 7-8.

[20] En julio de 2017, Turquía había intentado avergonzar a Washington revelando, a través de la agencia de noticias Anadolu, la ubicación y el número de doce bases estadounidenses en el Kurdistán sirio (una de las cuales albergaba fuerzas especiales francesas).

[21] Alexandre Alati, « Objectif Raqqa. Les moyens d’appui US en Syrie », Raids, no 375, octubre 2017, p. 48-57. A finales de noviembre, se anunció la retirada de un batallón de marines, ver Laurent Lagneau., « L’EI ayant été défait à Raqqa, plus de 400 militaires américains vont quitter la Syrie », opex360.com, 30 noviembre 2017.

[22] Laurent Lagneau, « Le président Trump approuve la livraison d’armes aux milices kurdes syriennes », opex360.com, 10 mayo 2017.

[23] El cierre del corredor de Azaz en febrero de 2016 por una ofensiva conjunta del Ejercito Árabe Sirio (EAS), Hezbolá y el YPG contra los “rebeldes” puede considerarse como las primeras señales de una ciudad asfixiada, de la que era una importante ruta de abastecimiento. En Alepo, en julio, es después del barrio kurdo de Sheikh Maqsoud que el YPG ayudará a las tropas de Damasco a cortar el camino estratégico a Castello, la última ruta de abastecimiento para los distritos rebeldes, que fueron entonces completamente rodeados y recuperados por el EAS.

[24] Debido a que los combatientes a veces reagrupados en el seno de unidades específicas, como las YPJ, es difícil determinar el peso real del PYD, ya que ha sido mediado por los representantes de los medios de comunicación (y luego por la prensa burguesa y militante occidental). Un vistazo nos dice que mientras las mujeres YPG-YPJ están masivamente presentes en ceremonias, sesiones informativas para la prensa y reportes de periodistas acreditados en la parte posterior del frente (generalmente con uniformes limpios), son mucho más rara las imágenes tomadas en el corazón de la lucha.

[25] “Syrian Kurds face fresh test ruling Arab regions after Isis”, Financial Times, 30 noviembre de 2017.

[26] ¿La palabra “Rojava” no será utilizada tan sólo por los Occidentales? El juramento de la Federación Democrática del Norte de Siria, es el siguiente: “En nombre del Dios Todopoderoso y de la sangre de los mártires, juro respetar el Contrato Social y sus artículos, preservar los derechos democráticos de los pueblos y los valores de los mártires, proteger la libertad, la seguridad y la paz de las regiones de la Federación Democrática del Norte de Siria, preservar la unidad de Siria y trabajar por la justicia en la sociedad de acuerdo con los principios de la nación democrática.”

[27] Fabrice Balanche, “¿Puede un Kurdistán independiente emerger realmente del caos sirio?”, Le Figaro, 26 Agosto 2016.

[28] En octubre, la prohibición de que los residentes de Raqqa regresaran a sus ciudades dio lugar a manifestaciones en los campamentos de refugiados. La prohibición estaba motivada por cuestiones de desminado y necesidades policiales, ya que el YPG (asistido por los servicios occidentales) tenía que identificar, entre civiles ordinarios, simpatizantes, funcionarios o combatientes del EI. Después de tres semanas, los primeros habitantes pudieron regresar a sus hogares. Sin embargo, dada la condición de Raqqa y la falta de preparación en la gestión de los refugiados, es probable que decenas de miles de ellos pasen el invierno en campamentos de tiendas de campaña.

[29] Tom Perry, “Syrian Kurdish YPG aims to expand force to over 100 000”, Reuters, 20 marzo 2017.

[30] Si, como en los años setenta y ochenta, existiera un discurso antimilitarista en Francia, los activistas de las organizaciones ad hoc estarían interesados en estos acontecimientos. De hecho, entre los miles de migrantes sirios que se han refugiado en Europa, hay muchos desertores/refractantes al servicio militar obligatorio, ya sean de zonas leales o kurdas. Incluso la OFPRA, en los documentos que utiliza para estudiar las rutas de refugiados, ha observado la introducción del servicio militar obligatorio en los cantones kurdos, véase OFPRA-DIDR, Syrian Conflict. Las regiones kurdas de Siria, cronología y bibliografía, OFPRA, 29 de enero de 2016.

[31] Algunos se refieren a Arabia Saudíta, a condición de que el YPG siga siendo una espina clavada en el pie de sus adversarios (Turquía, Irán, Qatar). Alain Rodier « Iran : pourquoi Téhéran tient ses Kurdes ? », Nota de actualidad, no 482, CF2R, 6 septiembre 2017 y Aron Lund, “Winter is coming : Who will rebuild Raqqa ?”, irinnews.org, 23 octubre 2017.

[32] « Entrevista con Pierre Bance », Le Comptoir [comptoir.org], 20 octubre 2017.

[33] Grupo de amistad Francia-Siria del Senado, « Entretien avec M. Khaled Issa, représentant du Rojava en France », junio 2016.

[34] Página « Le contrat social » en la página Web de la representación de Rojava en Francia, rojavafrance.fr.

[35] « Entretien avec Pierre Bance », op. cit.

[36] « Milices chiites, principale menace de l’après-Daech ? », Cultures monde, France culture, 7 noviembre 2017.

[37] Se trataría de limitar la influencia de Irán y, eventualmente, acercarse a Arabia Saudí. Tim Kennedy, « Rééquilibrer les liens avec l’Irak », Arabies, no 367, noviembre 2017, p. 34-39.

[38] Véase el capítulo “Una economía en fragmentos” en « Califat et barbarie: En attendant Raqqa » y, para las figuras actualizadas, William Plummer, Isabelle de Foucaud, « Le désastre de l’économie syrienne après six ans de guerre », Le Figaro, 7 de abril de 2017.

[39] Benjamin Barthe, « Reconstruction en Syrie : les entreprises acquises au régime favorisées », Le Monde, 3 abril 2017.

[40] Egipto, que no pretende dejar partir a los inversores, ha anunciado la construcción de una zona industrial dedicada a los empresarios sirios, que se espera reúna entre 70 y 80 empresas de diversos sectores, entre los que se encuentran el textil, el alimentario y el farmacéutico. “Ministry of trade studies launch Syrian industrial zone in Egypt”, Al-Bawaba Egypt, 4 de abril de 2017.

[41] Tom Rollin, “La reconstrucción de Siria toma forma”, al-monitor.com, 22 mayo 2017.

[42] Mohammed Ghazal, a Amman, “Los promotores árabes reflexionan en la reconstrucción de Siria”, almashareq.com, 10 agosto 2017.

[43] Algunos de ellos han tomado la delantera, como este fabricante de cemento de Beirut que, ya en 2012, compró un terreno y construyó un depósito en Homs para estar en buen sitio, J. Philippine from Clermont-Tonnerre, “Syria: Lebanon at the forefront of reconstruction”, TV5 Monde, 17 de septiembre de 2016.

[44] Alexis Feertchak, « Pour sa reconstruction, la Syrie se tourne vers l’Asie » (Siria vuelve a Asia para la reconstrucción), Le Figaro, 12 septiembre 2017.

[45] Jihad Yazigi, « Les pénuries mettent en lumière la fragilité syrienne » (La escasez pone de relieve la fragilidad siria), Le Commerce du Levant, marzo 2017.

[46] Renaud Toffier, « Syrie, Irak : le temps de la reconstruction » (Siria e Iraq: hora de la reconstrucción), lefigaro.fr, 9 agosto 2017.

[47] Jihad Yazigi, « La Chine hésite à développer sa relation économique avec Damas » (China duda en desarrollar su relación económica con Damasco), Le Commerce du Levant, agosto 2017.

[48] “China invertirá $2 billones de dólares en la reconstrucción de Siria”, chinascope.org, julio 2017. “La nueva ruta de la seda pasará por Siria”, Asia Times, 13 julio 2017.

[49] « Syrie : mouvement de retour de réfugiés et de déplacés depuis le début de l’année » (Siria: Retorno de refugiados y desplazados desde principios de año), RFI, 1ro julio 2017, « Syrie : plus de 600 000 Syriens sont rentrés chez eux depuis janvier » (Siria: más de 600.000 sirios han regresado a sus hogares desde enero), Europe 1, 14 agosto 2017.

[50] Syria at War, Five Years On, ESCWA y University of St Andrews, 2016.

[51] Y si, en la historia, las guerras interestatales han podido dar lugar a grandes movimientos proletarios (Comunidad de París, revoluciones rusas de 1905 y 1917), éste nunca fue el caso con las guerras civiles. Uno podría soñar con una Comuna de Bagdad en 2003, no con una Comuna de Mosul en 2017.

[52] Particularmente en relación con la conclusión de nuestro artículo anterior que pudimos reproducir en gran parte aquí. Véase « Califat et barbarie: En attendant Raqqa », julio de 2016.

[53] Sobre esta cuestión, ver Amigos de 4 millones de trabajadores jóvenes, Un mundo sin dinero: el comunismo, 1976; Bruno Astarian, Activité de crise et communisation (Actividad de crisis y comunicación), 2010; Gilles Dauvé, De la crise à la communisation (De la crisis a la comunicación), Entremonde, 2017, p.176


publicado el 5 de abril de 2018  par Tristán Leoni  Alertar el colectivo de moderación a proposito de la publicación de este articulo. Imprimir el articulo
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