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Sobre el militarismo y su hegemonía en Venezuela contemporánea

Domingo 26 de enero de 2020

El militarismo es el conjunto de ideas que atribuyen a los militares una función y una posición predominante para un supuesto funcionamiento correcto y eficaz de la sociedad. Estas ideas exaltan y jerarquizan los valores y modelos de comportamiento militar sobre los valores más civilistas: autoridad, disciplina, orden jerárquico, obediencia, homogeneización del pensamiento, mitificación del uso de la fuerza para la re-solución de los conflictos, nacionalismo. Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia de la Lengua, militarismo es “Preponderancia de los militares, de la política militar o del espíritu militar en una nación”.

El militarismo, por tanto, no es solamente la presencia física de miembros de Fuerzas Armadas, legales o ilegales, para controlar un territorio determinado. Militarización también se denomina a la influencia que su forma de pensar tiene sobre la sociedad en un momento específico de su historia.

Aunque históricamente hay muchos antecedentes de individuos que se opusieron a participar en los conflictos bélicos y en los ejércitos, el movimiento antimilitarista moderno se inició con la Primera Guerra Mundial. La Unión Americana contra el Militarismo es un ejemplo de un movimiento antimilitarista estadounidense nacido en medio de la Primera Guerra Mundial, desde donde se formó la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) después del conflicto. En 1921 se fundó, en Londres, la Internacional de Resistentes a la Guerra (WRI por sus siglas en inglés), cuya declaración inicial afirma: “La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas”. Varios episodios estimularon, décadas después, la organización de grupos antimilitaristas y su movilización en Estados Unidos y Europa, como la Guerra de Vietnam y la expansión de la energía nuclear. En la década de los 80 y 90 en España se desarrolló un potente movimiento antimilitarista y por la Objeción de Conciencia. Recientemente, el denominado movimiento antiglobalización también coordinó a escala mundial protestas contra la Invasión a Irak del año 2003.

Militarismo en Venezuela hoy

En 1999, con el arribo de la denominada “Revolución Bolivariana”, comienza un progresivo proceso de militarización de Venezuela, que para fines pedagógicos, vamos a describir bajo las siguientes dimensiones:

A) El discurso: La narrativa sobre las políticas públicas y las líneas de gobierno se comunican mediante metáforas castrenses: El primer mandatario es “Comandante-presidente”, la primera dama “la primera combatiente”. También se utilizan alegorías de confrontaciones bélicas, mezclando eventos de la historia de la independencia venezolana con referencias a la guerra tradicional. Por ejemplo, la campaña electoral desarrollada en el año 2004 fue denominada “Batalla de Santa Inés”. Este tipo de discurso antagoniza a los actores en dos bandos: amigos y enemigos, donde la diversidad es percibida como una amenaza. El lema central del ejército venezolano durante varios años fue “Patria, Socialismo o muerte”, mientras que los seguidores y seguidoras de Chávez se consideran a sí mismos “pueblo soldado”. La articulación ministerial para la promoción de políticas públicas se ha denominado “Estado Mayor”.

B) Lo simbólico: A pesar de la investidura civil del cargo, Chávez y Maduro han asistido a las ceremonias oficiales en indumentaria militar. La boina roja, utilizada por los militares golpistas de 1992, forma parte importante del atuendo bolivariano. El paseo de Los Próceres en Caracas, una infraestructura militar inaugurada en 1956 por el dictador Marcos Pérez Jiménez, es un sitio privilegiado tanto para las marchas militares como para las manifestaciones civiles de apoyo al gobierno. Se usan fechas de la gesta independentista para la realización de actos políticos considerados relevantes.

C) El ejercicio del poder: Desde la llegada al poder del movimiento bolivariano gran cantidad de cargos públicos, de mediano y alto nivel, son ejercidos por militares. En el año 2013 el investigador Eduardo Guzmán Pérez precisó que desde 1999 una cantidad 1.614 funcionarios castrenses habían desempeñado altos cargos en la administración pública. Más recientemente, en enero de 2018, Rocío San Miguel afirmó que el alto mando militar había logrado más del 40% de los ministerios públicos. De estas cifras el 56% estaban ubicados en el sector económico y en sus manos estaba el 30 % de las gobernaciones de todo el país. Las ideas de Chávez debían ser obedecidas sin discusión, desarrollando el bolivarianismo un culto a su personalidad, privilegiando la relación “líder-pueblo” sobre cualquier instancia de dirección colectiva y los contrapesos institucionales. La información sobre la gestión de gobierno, que debería ser de acceso público, desde el año 2015 es “secreta”, privacidad argumentada por “razones de seguridad nacional”. Desde el año 2013 se ha militarizado la seguridad ciudadana, incorporando a miembros de las Fuerzas Armadas en labores de orden público, mientras que un año después, en 2014, se han venido utilizando a civiles armados y grupos paramilitares para el control de manifestaciones. Otro patrón aparecido en la misma época es el uso de la justicia militar para procesar a disidentes políticos y personas detenidas en manifestaciones. Por último, las denominadas “zonas de seguridad” fueron expandidas con la llegada de los autotodenominados “bolivarianos”: zonas donde las fuerzas armadas tienen competencias y que abarca no solo instituciones públicas o las empresas básicas del Estado, sino cualquier área geográfica que el gobierno considere necesaria para efectos de seguridad nacional, derogando el ejercicio de derechos como la huelga o la manifestación pacífica.

A ello se agrega la militarización de las labores de seguridad ciudadana concediendo a la Guardia Nacional Bolivariana una actuación cada vez más destacada en esas labores y a la Dirección General de Contra Inteligencia Militar en las acciones de represión política.

D) La relación con la sociedad: El movimiento bolivariano se ha organizado constantemente emulando estructuras militares: Unidades de Batalla Electoral (UBE), Batallones, milicias, frentes, patrullas, reservas cívico-militares, etc. Asimismo, se ha exigido a los organismos de participación popular, creados desde el Estado, entrenamiento de tipo militar y su incorporación a la llamada “Milicia Nacional Bolivariana”, Las consignas emanadas desde arriba, asumidas por el movimiento de base bolivariano dan cuenta del espíritu de subordinación cuartelario. Los discursos y órdenes del presidente Chávez eran respondidos, a la usanza castrense, con frases como “rodilla en tierra” y “Comandante Chávez ordene sobre este frente”. Todo lo anterior bajo el concepto de “Gobierno Cívico—Militar” y persistió en el gobierno de Nicolás Maduro.

E) El papel preponderante asignado a la Fuerza Armada Nacio-nal: El ejército posee, en los hechos, un papel organizativo-admi-nistrativo más importante que los partidos políticos de la coalición dominante bolivariana. Las Fuerzas Armadas desarrollaron, en el año 2000, las primeras políticas sociales del gobierno bolivariano, denominadas Plan Bolívar 2000. Actualmente militares presiden la mayoría de políticas sociales, además de garantizar la logística y la infraestructura de buena parte de los actos públicos del proceso bolivariano.

F) El presupuesto asignado a las Fuerzas Armadas: Aunque con variaciones en el lugar que ocupa cada año, desde 1999 el Ministerio de Defensa ha aparecido en la lista de las 10 instituciones que más reciben dinero cada año, como lo ha expresado la Ley de Presupuesto. Por ejemplo, para el año 2018 se ubicó en el quinto lugar, con una erogación de 3.107.264.852.965 Bs. Por otra parte, según la base de datos sobre la Transferencia Mundial de Armas, realizada por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Venezuela ha comprado en armamento, desde el año 1999, por la cantidad de 5.608 millones de dólares. Los mayores vendedores han sido Rusia con 3.850 millones $, China con 629 millones $ y España con 290 millones $.

[Extraído de Objeción de conciencia, militarismo y derecho a la paz, accesible en versión integral en https://www.derechos.org.ve/web/wp-content/uploads/OCyDerechoPaz.pdf.]

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