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El poder histórico en América Latina
publicado el 30/10/18 par Humberto Decarli Palabras-claves  América Latina  Política   Reflexión / Análisis 

TRAYECTORIA INEFICAZ DEL PODER EN AMÉRICA LATINA

La historia del poder en América Latina se ha perfilado como de naturaleza disciplinaria dada la dureza de la dominación, amén de la corrupción estructural y la carencia de institucionalidad democrática. Es el devenir de la región luego de la secesión de los imperios ibéricos y el desplazamiento de las élites coloniales por sus sucesores criollos manteniendo incólume la relación de dominación sobre los demás estamentos sociales, existente desde que las metrópolis hicieron acto de presencia para ejercer la rapiña sobre estos territorios.

Fueron experiencias relativamente simétricas las vividas por la región en cuanto a la génesis del Estado nacional en cada país. Excepción de Haití, una revolución donde la africanidad se impuso al eurocentrismo, toda la región fue una réplica inacabada de las propuestas ideológicas y culturales del viejo continente. Nacían bajo la égida doctrinal de las ideas europeas y fueron presas del otro colonialismo mucho más poderoso, el británico. Hasta Simón Bolívar terminó sus días proponiendo una confederación de las naciones latinoamericanas bajo protectorado británico.

Siempre se discutió si éramos parte de la cultura occidental, tesis sostenida por el eurocentrismo como herederos de la hispánica. Era algo cuestionable porque, a pesar de la imposición de la lengua, las costumbres y la religión europeas transmitidas a la nación separada de la metrópolis por los criollos, había cierta mixtura mimetizada en el mainstream. José Vasconcelos pensó en la “raza cósmica” como una entidad diferente, Simón Bolívar trato de dar una identidad a los moradores de estas tierras y Samuel Huntington en su conocido texto Choque de Civilizaciones presenta a los latinoamericanos como una civilización diferente a la europea.

Trayectoria de la zona en el siglo diecinueve

La invasión napoleónica a la península ibérica fue la coyuntura permisiva de la separación de estos países del coloniaje español. Inicialmente se declararon autónomos en defensa de los derechos de Fernando Séptimo pero luego profundizaron y consideraron pertinente hacer mutis del ensamblaje colonial.

Quienes protagonizaron todo ese proceso de alejamiento de España y Portugal fueron los descendientes de los conquistadores y colonizadores, amén de líderes populares que irrumpieron en la guerra. Ellos se adueñaron literalmente de las naciones de la región estableciendo una organización política y administrativa basada en caudillos, arbitrariedad, militarismo y con escasa institucionalidad.

Adicionalmente, el esquema político-administrativo colonial fue muy fragmentado aparte de existir en este vasto territorio distancias descomunales. Ello influyó en la multiplicación de países en las áreas conquistadas por España mientras que de Portugal fue una sola nación por las peculiaridades en su constitución. Pedro fue el primer emperador del Brasil independiente nombrado por su padre Joao quien era el monarca en el exilio debido a la invasión francesa. Haití, por su parte, era una colonia gala pero se ha estimado como parte de la región.

En la biografía de Simón Bolívar, Gerhard Masur ha sostenido que la diversidad en la estructura administrativa colonial española, generó discrepancias trasladadas a los países independientes. Un chileno difiere de un argentino, un peruano de un chileno, un ecuatoriano de un peruano, un venezolano de un colombiano y paremos de contar. Era la reproducción de las naciones indochinas donde pueblos muy similares siempre tendrán motivo de alejamiento. Un camboyano, un vietnamita y un laosiano jamás podrán estar unificados porque la red administrativa colonial francesa así lo dispuso al igual que el colonialismo europeo alimentó las diferencias tribales en África para la creación de Estados nacionales múltiples.

A manera de síntesis, podemos analizar el poder en América Latina desde el ángulo de los grandes bloques sucedáneos del colonialismo europeo: México, el Caribe, Cuba, Centroamérica, los fracturados de la Colombia bolivariana, Perú, Argentina y Uruguay, Chile, Paraguay, las guayanas y Brasil.

El caso mexicano

Los restos del antiguo Virreinato de Nueva España emergieron luego de las tentativas de los sacerdotes Morelos e Hidalgo. Fue la coalición de los ejércitos de Iturbide, Vicente Guerrero y López de Santa Anna, quienes convergieron dando el paso definitivo del distanciamiento de España. La sucesora de tal virreinato comprendía un inmenso espacio físico con las regiones perdidas posteriormente por la guerra con Estados Unidos y también la América Central, la cual formó una confederación y a la larga, los países de Guatemala, Honduras, Nicaragua, el Salvador y Costa Rica. Se fue reduciendo por varios factores el territorio original.

Nacía un país inmenso pero pronto se vio invadido por Estados Unidos por la secesión texana terminada con la pérdida de la mitad de su territorio. Después llegaron los franceses para cobrar deudas y luego de alcanzar los galos este cometido se retiraron dejando a uno de sus líderes con la idea de ser emperador, Maximiliano, apoyado por ciertos cuadros del ejército mexicano. Fue derrotado y terminó ejecutado, continuando con la era de Benito Juárez. Ulteriormente, concluyendo la centuria, se estatuyó la dictadura de Porfirio Díaz cuya decadencia dio pie a la revolución mexicana.

El fin del porfiriato parecía darle un rostro distinto al país pero no fue así. Habían defenestrado al dictador pero su soporte, las fuerzas armadas, había quedado intacta. Los esfuerzos de Francisco Madero, Emiliano Zapata, Pancho Villa y Ricardo Flores Magón, quedaron superfluos porque el ejército los derrotó. La reforma agraria propuesta por Zapata, la constitucionalidad de Madero, la activación norteña de Doroteo Arango y la Comuna de Tijuana dirigida por Flores Magón, los wooblies y los liberales mexicanos, fueron esfuerzos destrozados por los administradores de la violencia del Estado.

Sobrevino la pesadilla del PRI, la dictadura perfecta como la denominó Vargas Llosa, y durante más de setenta años dominó la escena azteca. Fue un régimen absolutamente corrupto y autoritario, continuado con el triunfo del PAN y Vicente Fox. Siguieron presidencias del PAN y el PRI en las personas de Felipe Calderón y Peña Nieta, muy parecidos en su accionar hasta llegar a López Obrador, a quien se le desconoció un triunfo comicial hace dos períodos, ganador de la última elección. Tampoco este personaje garantiza una rectificación porque es un político tradicional, vino del PRI y el PRD, y ahora apoyado por su propia organización, Morena, un partido de izquierda y otro de derecha en una coalición abigarrada.

El poder en México ha sido una sucesión de administraciones arbitrarias, con muchas matanzas en las que sobresale la de la Plaza de las Tres Culturas en 1968, una corrupción endémica y represión sistemática para ahogar las protestas sociales. Podríamos destacar la presidencia de Lázaro Cárdenas cuando nacionalizó el petróleo y una actitud relativamente soberana en política exterior. Un ejemplo fue no romper relaciones con Cuba como lo acordó la OEA, con lo cual se ahorró el apoyo del caimán del Caribe a las guerrillas de Guerrero, integrada por los maestros y lideradas por Lucio Cabañas y Genaro Vásquez, aniquiladas por el ejército mexicano. En general ha surcado la misma senda del resto de los naciones hermanas, mucha descomposición, un autoritarismo sin límites, carencia de institucionalidad y un nacionalismo cohesionador de doble rasero, disparador de odios y violencia.

El Caribe

El mar de las Antillas fue la sede original de la extraterritorialización del poder español. Fue el espacio donde llegaron los hispanos y su colonialismo prístinamente. Emergieron varios Estados nacionales en Haití (colonia francesa con un fuerte componente esclavo africano), República Dominicana y Cuba, salvo Puerto Rico que no pudo nacer porque cambió de colonialismo, el español por el americano. Asimismo, no incluimos en este análisis a las islas del caribe colonizadas por los británicos, los franceses y holandeses, las cuales nunca alcanzaron la independencia formal. Excepción hecha de Jamaica, país muy pobre donde se impuso un esquema gubernamental parlamentario cuyo líder, Michael Manley, tuvo participación estelar en la política de los años setenta y ochenta del siglo veinte.

Como ya los expresamos, Haití fue una excepción en América Latina porque fue el único lugar donde hubo una ruptura cultural con Europa debido a la expansión de la africanidad, no se limitaron a separarse de la metrópolis y rompieron con el eurocentrismo. Hubo la rebelión de Totessain L’Oberture, terminado prisionero y muerto en Francia, seguido por Jean Jacques Dessaline, asesinado a la postre y dos jefes de Estado, Henri Chistophe en el norte, étnicamente africano; y el mulato Alejandro Petion en el sur. Siendo presidente Boyer se anexó a República Dominicana por más de veinte años pero la resistencia de los quisqueyanos dio frutos y recuperaron su independencia. Haití después fue presa del tutelaje americano quien los invadió y ocupó por más de treinta años al inicio del siglo veinte y se convirtió en el pueblo más pobre de la región.

El líder más representativo aceptado por los americanos fue Françoise Duvalier, quien gobernó al país con mano de hierro. Su control represivo fue absoluto a través de cuerpos policiales como los Tontón Macoute y los leopardos, enviando a la cárcel o a la muerte a los opositores. Se desgastó y fue reemplazado por su hijo, “Baby Doc” Duvalier, quien continuó con los rigores de su padre pero fue derrocado en forma negociada. Luego siguieron gobiernos efímeros con invasiones de la OEA incluida y políticos de relevancia René Preval y Aristide, ambos con gran popularidad pero incapaces de emprender virajes con unos militares como los haitianos.

La República Dominicana ocupó el este de la isla La Española que comparte con Haití. Era el lugar donde se estableció la Real Audiencia de Santo Domingo a cuya jurisdicción estuvo supeditada la Capitanía General de Venezuela. Después de muchos experimentos se consolidó una espantosa dictadura de Leónidas “Chapita” Trujillo. El dictador se erosionó y terminó asesinado en una carretera. Hubo elecciones y fue escogido el escritor Juan Bosch, de tendencia socialdemócrata. Fue depuesto por los militares encabezados por Alberto Imbert Barrera y Elías Wessin Wessin y hubo la reacción de sectores castrenses de izquierda, encabezados por el coronel Francisco Caamaño. Estalló una guerra civil concluida con la intervención armada de los Estados Unidos en 1965 con un refuerzo de un cuerpo de la OEA, el cual quedó ocupando al país a la postre.

Arman una nueva elección y triunfa Joaquín Balaguer, anterior presidente designado por Trujillo en el pasado, quien fue la personalidad dominante en la República Dominicana por más de veinte años. Posteriormente se sucedieron gobernantes esencialmente de centro-izquierda como Leonel Fernández, Salvador Jorge Blanco y Danilo Medina. Nunca pudo acceder a la presidencia el sempiterno secretario general del partido socialdemócrata P.R.D., Peña Gómez, quizá por ser de origen africano en una nación endorracista donde se odia a su vecino Haití.

Especial referencia de Cuba

La mayor de las islas del Caribe tiene un lugar específico en la historia del poder en esta zona. Primero, porque fue la última colonia en independizarse de España; segundo, fue intervenida por Estados Unidos estableciendo la llamada enmienda Platt; tercero, fue la sede de varias dictaduras tradicionales hasta la época de la guerra fría; y cuarto, porque luego de la toma del poder por los barbudos el primero de enero de 1958, se construyó un régimen alineado en poco tiempo al bloque socialista y un proceso en el cual se consolidó un modelo político dictatorial aderezado con una ideología revolucionaria de supuesta defensa del proletariado.

La década de los cincuenta del pasado siglo nos refresca la imagen de Fidel Castro y su grupo, posteriormente integrantes del Movimiento 26 de julio. Ulteriormente, con un grupo de compañeros militantes llevaron a cabo el ataque al cuartel Moncada, en el oriente cubano, que si bien fue un fracaso desde el ángulo militar se erigió en una referencia en el plano político y dio a conocer a este puñado de jóvenes capaces de materializar acciones temerarias buscando la caída del dictador y la toma del poder.

Indultados por Baptista el grupo se trasladó a México donde organizó una invasión donde se enroló Ernesto Che Guevara en el yate Gramma y pronto la fortuna le fue adversa porque los militares gubernamentales los estaban esperando pero los sobrevivientes pudieron internarse en la Sierra Maestra. Los hombres insurgentes promovieron eficazmente la lucha armada desde las áreas rurales porque Cuba era un país eminentemente campestre. Se impuso la guerrilla montaraz por encima de las luchas de las ciudades y el Movimiento 26 de Julio se apropió de la conducción de la lucha asumiendo sus aliados del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular (comunista), el rol de complementos. Se expandió la lucha hacia la Sierra de Escambray y en una suerte de blitzkrieg tomaron Santiago, Santa Clara y entraron a La Habana el primero de enero de 1959 ante la huida de Fulgencio Baptista. El triunfo del Che en Santa Clara fue determinante para el declive final del régimen dictatorial.

Una vez establecidos en La Habana los barbudos venidos de las sierras fueron vitoreados por la población y se hicieron destinatarios de un cambio de rumbo en el país. Mientras Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro se transformaban en una suerte de vedettes ante la prensa mundial, el Che Guevara se refugiaba en la fortaleza de La Cañada en la capital haciendo ajustes de cuentas con militares, policías, adversarios, esbirros e inocentes, en masivas ejecuciones materializando una vendetta. Pronto la revolución se vio empañada con la muerte del comandante Camilo Cienfuegos.

Camilo Cienfuegos era un líder de extracción popular, distinto a los demás quienes eran profesionales de clase media, e hijo de un español anarquista. De acuerdo al texto biográfico, Camilo Cienfuegos, de Carlos Franqui, intelectual de izquierda enfrentado a posteriori al régimen, Cienfuegos fue enviado por Raúl Castro a sofocar la rebelión encabezada por Huber Matos en Santiago. Pensaban que iban ambos a chocar y así mataban dos pájaros de un solo tiro. Pero Matos aceptó la mediación de Camilo y se entregó, contrariando el criterio de su estado mayor inclinado al combate, lo cual le costó más de veinte años de cárcel. De regreso a la capital la avioneta donde volaba Cienfuegos estalló y la gendarmería estableció una cuarentena alrededor de la zona cenagosa donde cayó. Después del barrido de evidencias permitieron la entrada a la prensa internacional para dibujar la hipótesis de un accidente. Franqui por supuesto no creyó en esta presunción y asevera que fue asesinado.

Fidel Castro anunció ser marxista-leninista y se sumó al bloque socialista con la Unión Soviética como vértice. Comenzó su política internacional asociado a las tesis estalinistas. A cambio recibía una ayuda desproporcionada porque permutaba con Moscú azúcar de caña por petróleo, gracias a su valor geopolítico al estar situado a noventa millas de Florida. Cuba llegó a ser exportador de crudo sin producirlo y la zafra de la caña nunca alcanzó la meta de diez millones de toneladas propuestas desde el comienzo.

Cuba fue el eje de la izquierda tercermundista porque elaboró un modelo político luego de su triunfo militar y haber derrotado a un ejército regular. Fue la sede de la Tricontinental y los organismos derivados de ella para coordinar la lucha armada en África, Asia y América Latina. El comandante Manuel Piñeiro, Babarrojas, se convirtió en el coordinador de las luchas de este subcontinente, con la asesoría de la inteligencia rusa y germano oriental, dirigiendo el Departamento Américas del partido comunista cubano. También murió en extrañas circunstancias en un accidente de tránsito igual muchos años después al líder opositor Oswaldo Payá.

La intelectualidad mundial se juntó como un solo hombre con la revolución cubana, cognomento con el cual se designó al gobierno antillano. Jean Paul Sartre con su famoso Huracán sobre el azúcar hizo un panegírico del régimen aunque posteriormente se alejó por razones humanas. Mario Vargas Llosa, Ernesto Cardenal, Julio Cortázar, Pablo Neruda, José Saramago, Óliver Stone y Carlos Fuentes, entre muchos, fueron pensadores que cerraron filas en defensa de los Castros. Varios de ellos le retiraron el apoyo con el transcurso del tiempo por las violaciones de derechos humanos, siendo una de las pocas excepciones la de Gabriel García Márquez. No obstante, los artistas y escritores cubanos disidentes fueron perseguidos y encarcelados. El poeta Heberto Padilla, Reynaldo Arenas, Lezama Lima y muchos otros fueron acosados policialmente, expulsados de Cuba y encarcelados, para imponer el pensamiento único.

El peligroso episodio de la crisis de los misiles en octubre del año 1962 constituyó un eslabón interesante para Fidel Castro, el Che Guevara y el régimen. El planeta estuvo a escasos instantes de su destrucción por la presencia de cohetes en Cuba detectados por aviones de inteligencia U-2 a través de fotografías. La reacción de Kennedy no se hizo esperar y aplicó un bloqueo marítimo al territorio insular. Nikita Krushev, a la sazón premier soviético, propuso como solución la retirada del armamento de la OTAN en Turquía, no aceptado por Washington. Al final se transaron por la retirada de la plataforma coheteril a cambio de la promesa americana de no intervenir e invadir a Cuba, lo cual se ha cumplido a cabalidad.

Debemos enfocar dos aspectos de los cubanos en la crisis. En primer término, el acuerdo concluyente fue tomado por los gobiernos soviético y americano, sin ninguna consulta al cubano y ello ocasionó la visita del Che a la embajada rusa en La Habana e intercambió insultos con el embajador. El convenio fue entre las superpotencias y la isla quedó como un convidado de piedra. El segundo punto colegido del conflicto fueron las declaraciones de Fidel y el Che abogando por el lanzamiento de bombas atómicas sobre Manhattan para asestar un duro golpe al imperialismo yanqui. Semejantes barbaridades demostraban la irresponsabilidad de estos dos personajes sobre los seres humanos porque independientemente de la conflictividad entre dos imperios el genocidio no puede ser protagonista de una confrontación.

Ernesto Guevara tuvo una postura crítica ante la Unión Soviética, la cual hizo público en una conferencia celebrada en Argel del Movimiento de los No Alineados. Su posición enfrentada a los estalinistas moscovitas ocasionó una gran presión sobre Fidel Castro. El subterfugio para su salida de Cuba fue organizar la expedición a Bolivia, plan suicida diseñado por el argentino. El gobierno cubano le dio el apoyo necesario de armas, hombres y recursos financieros. Pero debía irse y así complacer a los soviéticos, lo cual se ejecutó.

Con el retiro del guerrillero heroico Cuba se colocó a pie juntillas con la política de Moscú, aplaudiendo la invasión a Checoslovaquia, distanciándose de los chinos y colocando los muertos en Angola, Etiopía, Somalia, Burkina Faso, el Congo Brazzaville y demás países ubicados en la órbita socialista en el continente donde apareció el Australopiteco.

La implosión soviética y la caída del muro de Berlín generaron unas secuelas letales en Cuba porque hubo de retirarle el subsidio y el comercio disminuyó en tres cuartas partes. Esa situación colocó a Cuba en una grave crisis y fue solventada porque todavía el liderazgo de los Castros tenía vigor. La gente soportó desabastecimiento y escasez en honor al socialismo. Hubo la expansión del turismo entregando su administración a transnacionales capitalistas para poder paliar el período llamado especial por las autoridades castristas. Después del agotamiento de los suelos cubanos el azúcar dejó de ser un agente económico importante y el níquel fue promovido como segunda fuente de divisas con los bajos precios de la minería.

No obstante, aconteció lo inesperado: Venezuela. Con el advenimiento de un militar ante el fracaso del populismo criollo, Cuba vio en Hugo Chávez su tabla de salvación por la renta petrolera. Nuestro país de lejos nunca fue una nación transitando por la senda del desarrollo sostenido, era rentista y extractivista. Empero, las bonanzas financieras por las alzas del crudo permitían crear ficciones y los Castros aprovecharon la subida de la primera década del siglo veintiuno para recibir una ayuda financiera espectacular además de percibir petróleo. Fue la lotería alcanzada para darle oxígeno a una economía parasitaria.

El mayor de los Castro se retira del gobierno por razones de salud. Lo anunció no en nombre del pueblo cubano ni del partido comunista sino en nombre propio delatando ser dueño de la nación y del Estado. Nombró como su sucesor al hermano Raúl como en toda monarquía y le traspasó las funciones ejercidas. A partir de allí se entronizó un formidable aparato militar y policial en reemplazo del líder máximo sobre quien siempre se empleó el culto a la personalidad a la enésima potencia.

Raúl Castro emprendió algunas reformas económicas ante el fracaso del estatismo permitiendo el pequeño negocio, ampliando la infraestructura turística incluyendo la gentrificación del centro de La Habana, creando zonas económicas especiales para la maquila ofreciendo trabajo esclavo y barato y preparándose para aceptar la reducción de las transferencias económicas y financieras de Venezuela. Esto abarcó el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos con la mediación del premier canadiense y el Papa, ahora torpedeadas parcialmente por las decisiones de Donald Trump.

Se ha comentado hasta la saciedad los errores cometidos por el gobierno americano para empujarlo hacia el bloque soviético. Ese freno aupado por la mentalidad de dominio sobre América Latina seguramente influenció en la toma de decisiones sobre la gestión de los guerrilleros de la Sierra Maestra. El grave error de cálculo de la CIA se evidenció en la invasión de Playa Girón, concluida en un estruendoso fracaso, circunstancia que corroboró aún más el pésimo manejo de la nación más poderosa del mundo frente a una pequeña isla ubicada en su proximidad.

El giro hacia el llamado bloque socialista se dio por la presión americana y si lo hubiese auxiliado un modelo islámico seguramente se habría inclinado hacia esa postura. Se relacionó con Franco por razones comerciales y tuvo estrechos vínculos con los militares argentinos, con la corrupción del P.R.I. por la conducta mexicana ante el incumplimiento de las sanciones de la O.E.A., buscó a Venezuela por la hipertrofia financiera generada por el petróleo y en general se relacionó con regímenes variopintos como el de Irán, Argelia, Irak y varios del África subsahariana. Para colmo, abandonó a la guerrilla azteca del estado de Guerrero liderizada por los maestros Lucio Cabañas y Genaro Vásquez, debido a la conducta mexicana de no romper con La Habana asumida convenida por el organismo interamericano.

La Unión Soviética lo proveyó de recursos por estar a noventa millas de la Florida, vale decir, por motivos geopolíticos. Fue un gran subsidio porque intercambiaba azúcar por el oro negro en igualdad de valor aunque tuvieran precios distintos. Cuba tuvo épocas en las cuales era un exportador del excremento del diablo a pesar de no producirlo porque el excedente luego de su nivel de consumo se vendía al exterior. Sin embargo, esos ingresos no fueron invertidos sino gastados lo cual denotaba la mentalidad rentista predominante.

Al implosionar Moscú se redujo el comercio de la isla en tres cuartas partes y entró un ciclo de penurias llamado por el régimen como “período especial” delatador de la dependencia de la economía cubana de una potencia foránea. No obstante, emerge un nuevo financista, Venezuela, quien le aportó una gran cuota de barriles diarios, más de ciento veinte mil en los mejores momentos, y nuevamente revendían la diferencia en el mercado internacional obteniendo una renta por un recurso no producido suelo cubano. Al contar con el sucedáneo del financiamiento soviético, la isla se estabilizó y volvió a ser un país exportador de petróleo sin ser productor. Adicional a la entrega petrolera, Cuba fue recipiendaria de un flujo financiero desde Venezuela que le permitía grandes beneficios a través de la triangulación comercial con otras naciones.

A cambio de las regalías Cuba proporcionó a la nación suramericana lo que sabe hacer, la disciplina y el control sobre la población. Los puertos, los aeropuertos, la identificación, los registros, las notarías, la policía y los administradores de la violencia del Estado, quedaron en manos de los antillanos. Fidel Castro resolvía mediante la bonanza petrolera de Caracas la ineficaz economía cubana, incapaz de generar un proceso de producción de bienes y servicios basados en el trabajo. Se aliaron con unas fuerzas armadas formadas en la Escuela de las Américas, esto es, anticomunistas pero sumamente corruptas. A Castro no le importó la estructuración de ese ejército, simplemente le servía a sus designios.

El modelo político de la mayor de las Antillas es una descarada dictadura y para maquillarla se empleó la justicia social como subterfugio para cualquier atrocidad. La situación de iniquidad fue arropada con un proceso denominado revolución en el cual subyacía un militarismo sin igual. Se justificaba maquiavélicamente cualquier iniciativa por dura que fuera en aras de un presunto cambio de estructura de la sociedad. Se produjo una exclusión del gobierno de quienes no coincidían con los partidos gobernantes (Movimiento 26 de Julio, Directorio Revolucionario y Partidos Socialista Popular), después fusionados en la Organización de Revolucionarios Integrados (O.R.I.), luego Partido Unido de la Revolución Socialista (P.U.R.S) y finalmente con el nombre de Partido Comunista Cubano. Se reprimió y persiguió a los socialdemócratas, demócratas cristianos, trotskistas, maoístas y anarquistas. Era un nuevo bolchevismo como el llevado a cabo por Lenin, Trotsky y Stalin en la Unión Soviética. Una sola verdad, una sola ideología, un solo movimiento político y una visión del mundo deforme.

Aparte, Cuba nunca fue una economía productiva sino tradicional. Primero dependió de la caña de azúcar, luego del níquel, las remesas de los cubanos en el exterior, del turismo y finalmente del petróleo venezolano como lo fue antes del soviético. Poco valor agregado en sus productos y mercancías al ser una experiencia primaria. Apenas algunos esfuerzos, perdidos a la postre, en la biotecnología y la central nuclear de Juraguá, dirigida por el hijo de Castro, Fidel Castro Díaz-Balart, suicidado años después en extrañas circunstancias.

En el plano social la pobreza fue la marca de fábrica de la isla aunque la élite siempre estuvo con niveles de vida de un país de desarrollo sostenido. La igualdad se materializó a través de la inopia que invadió todos los estratos. Todos debían ser pobres y dependientes del Estado. Formaron personas mesiánicas esperando la égida del aparato de dominación al cual debían agradecimiento. Toda una concepción orweliana del big brother. Para sostener esa situación de necesidad y evitar conflictividad Fidel Castro requirió de un formidable instrumento de represión y supervisión de las personas. Un magistral equipo policial integrado por los Comités de Defensa de la Revolución (C.D.R.), organismo represivo en cada manzana y cuadra; las milicias del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, constituyó el eje del instrumento disuasivo y de represión sobre los hombres y mujeres del territorio insular. El G-2, ente de información formado por la Stassi, el cuerpo de inteligencia de la República Democrática Alemana heredera de la Gestapo cuando los soviéticos se apropiaron de esa organización en el proceso de repartición de Alemania llevado a cabo por los aliados. Cualquier disidencia era aplastada de inmediato para impedir la posibilidad de cambio.

Adicionalmente a la coerción e intimidación el poder se reforzó con actividades complementarias. Una educación dogmática e ideologizada donde se estudia solo lo que el Estado desea. Ni siquiera autores marxistas diferentes se permitía como León Trotsky, los consejistas como Otto Rhule, Anton Pannekoek, Paul Mattick y Karl Korsch, tampoco Rosa Luxemburgo y ni qué decir de los pensadores ácratas, de la Escuela de Frankfurt ni de los posestructuralistas franceses.

El neolenguaje revolucionario compuesto por una terminología limitada donde se exponía el relato del poder. La ideología, entendida en el sentido althuseriano, como deformación de la realidad se hizo tangible en el mundo fidelista. Mitos bien acentuados alrededor de la salud pública, la educación y el deporte, fueron promovidos hasta la saciedad.

Una de las características del comunismo cubano es el culto al líder. El Comandante en jefe, el fundador de la revolución o simplemente Fidel, resumen el liderazgo mesiánico elaborado. Todo se resuelve en última instancia mediante la voluntad de Castro, ahora por los dictámenes de la junta de quince altos oficiales de las fuerzas armadas que componen el Consejo de Estado. Desde el juicio al general Ochoa hasta la decisión de apoyar o no a los estalinistas que derrocaron a Gorbachov, siempre contaban con la palabra determinante del gran caudillo.

Fidel Castro se regocijaba de no haber en su país ninguna ciudad con su nombre ni fábrica ni calle así como tampoco esculturas con su imagen. Sin embargo, la iconografía oficial siempre presenta a su figura en fotografías, afiches, pancartas y la promoción de textos de sus pensamientos a lo largo y ancho de la isla. La egolatría de Fidel era proverbial. Todo, absolutamente todo, se asumía de la manera como lo pensaba el gran conductor. Ocupa múltiples espacios del poder porque no existe ninguna cultura de participación. Era un perfecto megalómano.

Inmediato a su muerte, el periodista John Lee Anderson, biógrafo del Che Guevara, publicó un trabajo sobre la personalidad de Castro. Explicó que la astucia fue su rasgo definitorio y lo que llamó “cubanadas” o embaucamiento en muchas coyunturas tales como el envío del lumpen a Estados Unidos cuando el éxodo de Mariel, el aprovechamiento de la experiencia bélica en África y de la lucha contra el apartheid en Suráfrica, son los elementos habilidosos ante hechos históricos acontecidos. Ciertamente, cuando la época del racismo más abyecto en la nación del África austral Cuba apoyó a Nelson Mandela y al Consejo Nacional Africano al brindarle solidaridad. Por supuesto, estuvo dibujada por la relación con la Unión Soviética, cuya cúpula le exigió intervenir en Angola para combatir al lado del MPLA contra Jonas Savinbi, líder de UNITA soportado por Suráfrica; y Holden Roberto, cuñado del dictador de Zaire Mobutu. La batalla de Cuito Cuanavale concluyó con la retirada de los racistas de Angola, estableció la paz en ese país y además, dio la independencia a Namibia, ocupada ilegalmente por el gobierno de Pretoria.

Haber ido a África dio a Castro la oportunidad de relacionarse con distintas naciones de ese continente y participar y asesorar a gestiones marxistas en Somalia, Etiopía, Mozambique, Cabo Verde, Guinea Bisseau, Burkina Faso, los dos Congos (Kinshasha y Brazzaville) y Argelia. Le otorgó un prestigio internacional por la eficacia bélica aunque fuera en nombre de la potencia soviética.

El modo de producción cubano es eminentemente capitalista, regentado, administrado y gerenciado por el Estado. La plusvalía generada por los trabajadores es mayor que la de las transnacionales. Es mano de obra esclava y barata laborando en el sector turismo y ahora se presenta como vitrina para la zona económica especial en el puerto de Mariel, aledaño a La Habana, una atracción para las grandes corporaciones. El Producto Interno Bruto es mayoritariamente, casi total, generado por el sector público. No existe el privado pero tampoco la autogestión o la economía social como opción frente al Estado todopoderoso.

Sectores de la izquierda internacional pretenden reivindicar los primeros momentos de la revolución como realmente transformadores y circunscriben esa iniciativa en el Che Guevara. El cartabón político estatuido en La Habana es la reproducción del soviético, el norcoreano y el de Ceaucesco. Es una formación pétrea sin posibilidad de cambio y cada día el Estado se consolida como el alfa y la omega de la vida. Es una tendencia irreversible e ineluctable, la cotidianidad se rige por el instrumento de dominación y quienes lo controlan son los dueños del país. Fatalmente esa era la dialéctica del devenir porque se trataba de una estructura rígida.

Todas las experiencias reproducidas concluyen en el mismo resultado. La tesis de que el socialismo terminará en el comunismo cuando se elimine el Estado nunca se cumplió. La realidad es que se conforma, mediante la práctica social de la dictadura del proletariado, un Estado omnipotente, ingente e incontrolable y a cada instante se aleja de su desaparición. El Estado cubano hoy en día es infinitamente más fuerte que en el año 1959 y el liderazgo de Fidel Castro fue y es el ojo controlador de la actividad cotidiana de la población, incluso hasta después de su muerte. La sociedad está oprimida por los detentadores del poder en todas las dimensiones imaginables.

Una proclama documentada por el presidente de Cuba se orientó hacia la intelligentzia antillana. Fue la “Carta a los intelectuales” una orden para que toda la producción de ideas efectuada por los pensadores, escritores y artistas fueran cumplida en el contexto de favorecer al régimen y cuando disentían la cárcel los esperaba. Con la revolución todo contra la revolución nada, fueron los términos empleados por el mayor de los Castro para intimidar a los trabajadores del intelecto. Esta tendencia no es innovadora. Todas las experiencias del socialismo autoritario apuntaron a perseguir a los intelectuales, vistos como unos pequeños burgueses en el argot leninista, quienes podían acompañar a los trabajadores (léase el Estado) pero no discrepar.

El ingeniero francés René Dumont publicó un interesante trabajo conocido como Cuba, ¿Es socialista?, donde acota los rasgos contrarios a una experiencia de cambio social. Allí analiza desde la economía hasta los valores de la sociedad y llega a la conclusión de no haber encontrado ninguna muestra de socialismo en ese país. Fue tildado de agente de la CIA y otros improperios característico del estalinismo cuando busca descalificar para esconder sus debilidades conceptuales.

El régimen fidelista reprimió a muchos escritores como Lezama Lima, al poeta Heberto Padilla, a quien obligaron a confesar una autocrìtica, y a Reynaldo Arenas por su homosexualidad. El arte, la narrativa, el ensayo, la poesía, la filosofía, la sociología, el teatro y todos los efluvios artísticos fueron empleados por el poder para, en forma panfletaria, promover el presunto cambio ocurrido en La Habana. La nueva trova fue una extensión de tal orientación, teniendo como ejes a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés y el grupo Irakere, al igual que la literatura fundación, sintetizada por Miguel Barnet en la obra Me llamo Rigoberta Menchú y así nació mi conciencia. Arturo Sandoval y Paquito de Rivera, antiguos miembros del mencionado grupo de jazz, no soportaron tanta presión y salieron de la isla.

Algunas concesiones hizo el régimen en ciertas películas donde aparecían tímidas críticas. También haber permitido al novelista Leonardo Padura escribir sobre Trotsky en “El hombre que amaba los perros” y narrar reflejos de la cotidianidad cubana en “Herejes”. Mas en general, no se ha dado apertura a la óptica crítica y referencia a cualquier utopía.

América Central

Este largo istmo fue parte del Virreinato de Nueva España y luego de su heredero, México. Seguidamente formó una confederación que terminó en fracturas con la fundación de Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Costa Rica. Panamá, aunque ubicado en la misma zona geográfica, fue originalmente parte de Colombia. Su devenir político ha sido más o menos homogéneo en el sentido de la trayectoria de fuerza, violencia, dictaduras y efluvios disciplinarios, muy paralelos pero parecidos.

Guatemala fue sede de una invasión organizada por los Estados Unidos. El coronel Castillo Armas depuso al presidente Jacobo Arbenz, quien al igual que su predecesor, Juan José Arévalo, propusieron tesis progresistas rayanas a la socialdemocracia pero en plena guerra fría era algo inaceptable. A la postre, fue un sitio donde las dictaduras militares hicieron su agosto. El recién fallecido dictador, Ríos Montt, mezcla de militarismo con fanatismo religioso, presidió una gestión absolutamente genocida. Rigoberta Menchú, la conocida Premio Nobel de la Paz, fue una sobreviviente de las razzias de los uniformados en los pueblos indígenas.

La violencia gubernamental fue respondida por la insurrección guerrillera y los comunistas y trotskistas fueron quienes dirigieron la resistencia. Luis Turcios Lima y Marcos Yon Sosa, respectivamente, comandaron esa respuesta popular y aborigen pero fueron derrotados y asesinados. Luego de muchos muertos, desaparecidos, heridos, torturados y perseguidos, se alcanzó un acuerdo de paz que detuvo la espiral de violencia. Es un país con una distancia entre los blancos y los ladinos o mestizos quienes ejercen la dominación sobre los aborígenes, inmensa mayoría de la población.

El Salvador fue sede de la insurgencia de Agustín Farabundo Martí cuando enfrentó a la dictadura de Maximiliano Hernández en los años veinte del pasado siglo. Fue un militante comunista convirtiéndose en símbolo de la izquierda de la región cuando fue fusilado por el gobierno salvadoreño luego de una fallida insurrección campesina

Ese significante fue tomado como referencia por la izquierda salvadoreña y se le dio el nombre a la coalición formada contra las distintas gestiones locales. Fue el reemplazo de la Coordinadora Político-militar. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (F.M.L.N.), lideró una parte de la confrontación de la guerra civil de más de diez años. Ocurrieron múltiples asesinatos como el de Monseñor Arnulfo Romero y las monjas de la orden Maryknoll a manos de las huestes dirigidas por el mayor del ejército salvadoreño Roberto D’Abuisson y su partido ARENA; el del poeta Roque Dalton desde su propia organización guerrillera (E.R.P.) y muchísimos otros en el contexto de la mayor crueldad. El referido frente fue acompañado por Guillermo Memo Ungo y la socialdemocracia y en la rivera opuesta estaba el partido demócrata cristiano encabezado por Napoleón Duarte, con apoyo del gobierno venezolano de Luis Herrera Campins.

El resultado de la contienda fue sin un ganador preciso pero con miles de muertos, torturados, heridos y desaparecidos. Empero, el FMLN ha ganado las últimas elecciones, la primera con el periodista independiente Funes concluido en una gran corrupción y la siguiente con el ex comandante guerrillero Sánchez Cerén. Sin embargo, no ha sido muy diferentes a las administraciones anteriores.

La expresión utilizada por la United Fruit, transnacional agrícola, para definir a las naciones de América Central fue la de repúblicas bananeras. Era una denominación peyorativa para hacer énfasis en el carácter de economías primarias exportadoras de vegetales. Efectivamente, Nicaragua era uno de los países del istmo dominada por una oligarquía latifundista que encontró en César Augusto Sandino, el General de los Hombres Libres, una piedra en el zapato y sus guerrillas pusieron en jaque al gobierno de los Somoza lo cual incidió en la intervención americana.

Lo demás es conocido, Sandino fue acribillado luego de haber establecido conversaciones de paz con el dictador. Consolidada la casta dominante tuvo un traspié cuando Anastasio Somoza García fue asesinado por un joven poeta, Rigoberto López Pérez, pero de todas maneras la conducción del Estado quedó en manos de sus hijos, Luis y Tachito.

Sin embargo, el autoritarismo se descompuso y un grupo guerrillero autonombrado sandinista, encabezado por Luis Fonseca Amador, comenzó una larga lucha culminada en 1979 cuando Anastasio Somoza Debayle huyó de Managua y se residenció en Asunción, Paraguay. Allí fue liquidado por los Montoneros argentinos con una bazuca que destrozó el vehículo blindado usado. Se conjetura que fue permitido por los militares paraguayos porque el nica tenía nexos afectivos oscuros con la esposa de uno de ellos.

Antes, las diferentes facciones del frente, guerra popular prolongada, la tercerista y la proletaria, habían limado sus diferencias y constituyeron un partido político de diáfana orientación marxista-leninista, con estrechos nexos con el gobierno cubano, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, de El Salvador y en general, de toda la izquierda de la región latinoamericana y caribeña y la Unión Soviética.

Asume el poder el Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.), encabezado por Daniel Ortega, su hermano Humberto Ortega, Tomás Borges, Henry Ruiz, Bayardo Arce, Jaime Wheelock, Víctor Tirado López, Luis Carrión y Carlos Núñez Téllez, quienes integraron el consejo de gobierno. Con el tiempo demostraron haber reemplazada una dictadura con otra y las mencionadas siglas, según el decir popular era “felices son los nueve”, en clara referencia a los nueve comandantes integrantes de la cúpula gubernamental.

Después de una elección edulcorada, Ortega fue constreñido en 1990 por la presión internacional a llamar a comicios. Andrés Opperheimer, en su obra La hora final de Castro, señalaba que Fidel le recomendaba suspender el evento por el peligro de perderlo. Había dos razones determinantes para una derrota: la inflación incontrolada por la errónea política económica; y la presión de la Contra desde Honduras, generadora de una conscripción militar odiada por la población.

El presidente sandinista se sobreestimó y concurrió a las elecciones las cuales perdió ante Violeta Chamorro, la viuda del periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal asesinado por Somoza. Fue un resultado inesperado porque los estudios de opinión daban ganador al Jefe del Estado pero era una actitud del pueblo nicaragüense que no expresaba la verdadera intención de voto.

El comandante Ortega se las ingenió para pactar con el expresidente Alemán la posibilidad de elección sin balotaje, vale decir, por mayoría relativa y lograr el triunfo en otros comicios a cambio de garantizarle la impunidad ante sus latrocinios. De allí en adelante se configuró como el eterno presidente reelegido indefinidamente siguiendo la tradición autoritaria vigente en la actual América Latina.

El sandinismo se fracturó y figuras como el reciente ganador del Premio Cervantes, el novelista Sergio Ramírez, el primer vicepresidente del gobierno originario; el sacerdote Ernesto Cardenal, el músico Carlos Mejía Godoy, la narradora Gioconda Belli, el fallecido ex alcalde de Managua, Herty Lewite y muchos dirigentes relevantes del movimiento original, montaron tienda aparte con el sandinismo renovador. Incluso, el hermano del presidente, Humberto Ortega, es un próspero empresario radicado en Costa Rica y Tomás Borge falleció.

En el año 2006 triunfa nuevamente Daniel Ortega Saavedra, después de los acuerdos con Alemán, por mayoría relativa. Insiste en lanzarse en el año 2017 en compañía de su esposa, Rosario Murillo, a quien se señala como la figura determinante en el gobierno. El sandinismo es una organización pragmática y corrompida y a la pareja presidencial solo le interesa la retención del poder a toda costa.

Han pactado con un enigmático empresario chino la construcción de un canal interoceánico aprovechando los lagos y ríos de la zona pero con un descomunal impacto ambiental que ha sido denunciado a la luz pública por los ecologistas. Es la clásica concepción desarrollista donde lo importante es la generación de rentas sin darle beligerancia al daño a la Tierra.

Tuvo algunos años de estabilidad económica gracias a las remesas enviadas desde Estados Unidos por los nicaragüenses y a la venta de productos agrícolas a Venezuela. Sin embargo, debido a la crisis nuestra se desequilibró la economía nica y también por las políticas de la gestión matrimonial, nada sustentable sino coyuntural, se vino abajo el nivel de vida de este pueblo centroamericano. Influyen adicionalmente las sanciones financieras internacionales contra el Estado venezolano que ha inhibido a las empresas nicaragüenses de realizar operaciones hacia nuestro país.

Es una crisis derivada de la precariedad del aparato productivo, muy elemental y de escaso valor agregado. Además, el nivel de vida de sus moradores es muy bajo con enormes niveles de pobreza. Las cúpulas dirigentes han demostrado la misma ruta de nuestros países: concordar con los factores mundiales de poder para limitarnos a ser aparatos básicos sin pretensiones de despegar hacia estadios más avanzados desde el ángulo económico-social.

A pesar de la convencional paz social existente, un hecho aparentemente sin mucha fuerza ocasiona una reacción popular con marcados rasgos de insurrección social. El derribo de la escultura de Hugo Chávez y las horrendas estructuras promovidas y ordenadas por la vicepresidente, los llamados “árboles de la vida”, simbolizan el rechazo contundente a una manera de gobernar. Los hombres y mujeres tenían una ingente frustración represada y ahora han dado rienda suelta ante tantas vicisitudes, como lo evidencia de manera fehaciente que la convulsión social continúa a pesar de haber dado marcha atrás el presidente el decreto modificando las condiciones de la seguridad social.

La irrupción era parecida al sacudón del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, inédita e inesperada. La represión ordenada por Ortega es similar a la sucedida acá el pasado año cuando ocurrieron las inmensas manifestaciones de protesta contra la catástrofe venezolana así como en el Caracazo. Disparos indiscriminados efectuados por militares, bandas paramilitares y policías a mansalva contra estudiantes y un pueblo inerme son las respuestas propias de tiranos. Es la alevosía impretermitible de todo genocidio.

Es indigno que empleen el adjetivo y sustantivo “sandinista” porque el General de los Hombres Libres jamás hubiera sido capaz de materializar unas matanzas como las llevadas a cabo por el matrimonio diabólico gobernante en Managua. Tampoco hubiese sido aprobado por Luis Fonseca Amador, el fundador del frente, hombre íntegro y de combate contra la anterior dictadura.

Costa Rica fue una nación que dio un giro en su acontecer cuando en 1948 se produjo una guerra civil culminada con el triunfo de José Pepe Figueres. Se alcanzó a eliminar al ejército y solo se constituyó una guardia civil. La defensa de la soberanía nacional se dejó en manos de los Estados Unidos quien garantizaba su integridad. Era una renuncia expresa a su identidad. No obstante, hay que aceptar la estabilidad del país y su civilidad. No ha habido más golpes de Estado ni confrontación vehemente entre los ticos.

Panamá es una experiencia aparte porque fue integrante de la República de Colombia y es en el año de 1903 cuando Estados Unidos, urgido del canal a construir para unir el mar Caribe con el océano Pacífico, no llegó a un arreglo económico con Bogotá y promovió la independencia del istmo panameño, la cual se materializó y se elaboró el canal con tutelaje gringo. Esa fue la triste historia de un país creado por una coyuntura específica y no por un proceso de decantación cultural, étnica, religiosa o lingüística. Siempre fue un tema de discusión la soberanía sobre el canal, lo cual se resolvió con el tratado Torrijos-Carter, donde se estableció un plazo para volverse panameño.

El presidente Arnulfo Arias fue derrocado en varias oportunidades y el oficial de las fuerzas armadas Omar Torrijos se convirtió en el hombre fuerte del país hasta su desaparición en un accidente aéreo en 1981. Lo sucedió Manuel Noriega, quien estableció una cruel dictadura hasta romper con los americanos quienes lo derrocaron y apresaron. Ulteriormente han organizado elecciones y se han sucedido gobiernos conservadores, aprovechando la burbuja creada con las obras de extensión del canal de Panamá. Es uno de los pocos países de la región con una economía de servicios y no extractivista ni agrícola.

Se pude aseverar que el poder en América Central ha sido militarista y autoritario; su economía ha descansado en la agricultura, primero en los latifundios y luego bajo la égida de la mencionada transnacional del agro, hay grupos oligarcas reducidos a familias propietarias de tierras que en pequeña escala se han asociados al sector castrense para dominar los países. Además, en la época de la guerra fría se alinearon como un solo hombre con los Estados Unidos.

El sueño de la Gran Colombia

La antigua Capitanía General de Venezuela fue sede de un movimiento autonómico con los precedentes de Manuel Gual y José María España y Juan Picornell; Juan Francisco León, la invasión de Francisco de Miranda, continuada con los acontecimientos del 19 de abril de 1810 y la firma del acta de independencia del 5 de julio de 1811. Las insurrecciones de esclavos como la de José Leonardo Chirinos y el zambo Andresote, fueron rebeliones antiesclavistas pero no pueden ser estimadas en la misma línea de la separación de España porque no tienen vinculación ideológica así como invocar a la resistencia aborigen como un antecedente de la emancipación. Son conclusiones llevadas a cabo por la escuela marxista de la historia venezolana bajo cuyo prisma se pretende incorporar la lucha de clases donde ocurría lo contrario. La separación del imperio español fue, apuntalado por la invasión napoleónica a la península ibérica, un reemplazo de la clase española continental por los criollos o mantuanos pero la estructura social quedó incólume.

Es importante resaltar la pérdida de la primera república. Allí murió la nación civil porque los líderes más importantes no eran castrenses y posteriormente caímos en manos militares. Según Simón Bolívar, como lo sostiene en su autocrítica en el Manifiesto de Cartagena, se debió a demasiada dispersión cuando debió centralizarse para obtener resultados óptimos. El Libertador siempre fue partidario de la concentración de poder y de su centralización.

Emerge la primera rebelión popular de nuestra historia en el año 1814, como acertadamente lo describe y narra Juan Uslar Pietri en un libro con ese nombre. Los sectores populares siguieron a un caudillo, José Tomás Boves, en reacción al despotismo mantuano. Este líder estimuló la violencia, el odio, el resentimiento social y cayó en actos propios de sociópatas, como matanzas sobre gente desarmada y falleció en la batalla de Urica a finales de 1814. Ese liderazgo del pardaje fue heredado por José Antonio Páez pero al servicio de la república naciente.

Es depuesta la segunda república y se produce la emigración caraqueña a oriente luego de la masacre de Valencia pero la muerte de Boves cambia a la postre la situación. Se establece una nueva estructura política en Angostura y con su famosos congreso se produce una nueva constitución, se consolida el poder de Bolívar y se inicia el proceso de fusión con Nueva Granada y la Intendencia de Quito para formar la República de Colombia (Gran Colombia fue una expresión de los historiadores para distinguirla del nombre del país vecino). La tesis de Germán Carrera Damas del legado oculto del Libertador (expuesto en El Bolivarianismo-militarismo, una ideología de reemplazo), hay que verla con detenimiento porque fueron expresiones terribles de imposición y sangre, como el Decreto de Guerra a muerte, la persecución de las guerrillas del Cauca y las pastusas, la dictadura en Bogotá, la entrega de Francisco de Miranda a los españoles y el fusilamiento de Piar.

Simón Bolívar aspiraba la idea de una unión latinoamericana pero en forma autoritaria desconociendo las rivalidades de las distintas élites de los países. Estuvo por última vez en Caracas en 1828 tratando de apaciguar a los movimientos secesionistas pero una vez en Bogotá continuaron hasta que en 1830 se produce formalmente el movimiento la cosiata para individualizar Venezuela como país independiente. La Intendencia de Quito también se separó encabezando la secesión el general venezolano Juan José Flores.

Las ideas bolivarianas de la unidad de América Latina resultaron superfluas. El Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 no cristalizó. Bolívar osciló ideológicamente entre la Revolución Francesa, la americana y la del parlamento británico. Su famosa frase de aupar la unidad latinoamericana bajo protectorado inglés asombró a más de uno. Razón tenía el historiador cubano radicado en México, Rafael Rojas, quien en su obra las Repúblicas de Aire, preconizaba la orfandad ideológica de aporte de los pensadores de la región. Vidaurre, Varela, Maier, Roca, Andrés Bello, Francisco de Miranda y Simón Bolívar, promovieron ideas de otras transformaciones pero no fueron prístinos razón por la cual no pudieron dejar un legado histórico de ideario autóctono. El escritor mexicano Volpi estima en su obra El insomnio de Bolívar que la proposición más aceptable para unir a América Latina es el establecimiento de una confederación, en un intento más de buscar la tan ansiada unidad tan cara e imposible como la del mundo árabe cuyo panarabismo publicitado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser en el año de 1956, cuanto tuvo éxito la nacionalización del canal de Suez, ya nadie en el Oriente Próximo la recuerda.

Además de Colombia, comprendida por la Nueva Granada incluyendo a Panamá, Venezuela y la Intendencia de Quito, Bolívar fue al sur, se estableció en Perú y fundó con el Mariscal Sucre la República de Bolivia en el Alto Perú. Tampoco fueron aspiraciones satisfechas porque ambas entidades rompieron con los venezolanos. Además, la creación de Bolivia fue con una constitución donde había un presidente vitalicio y un vicepresidente hereditario. Todo un canto a la arbitrariedad muy bien retratado en la biografía del Mariscal Sucre escrita por la historiadora Inés Quintero. Por cierto, el brillante militar triunfador de Ayacucho fue derrocado y de paso herido en Bolivia por tratar de imponer un proyecto bolivariano a la fuerza.

Colombia

El país neogranadino, parte de la República de Colombia, se independiza luego de la separación venezolana y de la Intendencia de Quito. Se debatió durante el siglo diecinueve entre el centralismo y el federalismo, con oscilaciones de predominio de cada una de estas opciones. Curiosamente los centralistas se inspiraron en las ideas al respecto de Simón Bolívar y los federales en las de Santander.

A principios del siglo veinte ocurrió la separación de Panamá por no haber acuerdo con los Estados Unidos por los derechos derivados de la construcción del canal interoceánico. La reacción fue de secesión apoyada por Washington y nada pudo hacer Colombia para evitar el retiro de su soberanía sobre el istmo panameño.

Después de los cuarenta se vio sumido en profundos conflictos sociales, guerras y conflictos internos, acicateados por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá durante el año 1948. El enfrentamiento entre conservadores y liberales fue terminado en los cincuenta con la dictadura militar de Rojas Pinilla.

Luego hubo el avenimiento entre los liberales y conservadores formándose el Frente Nacional con un mecanismo de alternabilidad suscrito entre ambas organizaciones. Asimismo, se produjo la insurgencia campesina por la desigualdad social y la represión del ejército. Las primeras acciones se orientaron a fundar la Republica de Marquetalia buscando reconocimiento internacional y se fundó la guerrilla de la F.A.R.C., nutrida por el campesinado preterido.

El conflicto se intensificó con la proliferación de grupos guerrilleros. Manuel Marulanda y Jacobo Arenas fueron los comandantes originales, entre otros. El crecimiento en los ochenta y noventa de este ejército conocido como FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular) creó temores en la cúpula gubernamental de Bogotá y los americanos diseñaron el Plan Colombia, un ambicioso programa militar, financiero y económico para combatir a los irregulares.

Paralelamente se fundó el Ejército de Liberación Nacional de orientación castrista cuyos miembros eran fundamentalmente estudiantes y sectores medios de la sociedad colombiana. Fabio Vásquez fue su primer comandante y ulteriormente se les unió un popular y aguerrido sacerdote, Camilo Torres, quien falleció en combate al poco tiempo de su incorporación a la segmento insurgente. Muchos sacerdotes, miembros del grupo Golconda simpatizantes de la Teología de la Liberación, combatieron al lado de esta fuerza irregular al igual que al E.P.L. y las F.A.R.C. Entre ellos, Manuel Pérez y Domingo Laín, quienes llegaron a comandar este ejército guerrillero.

El Ejército Popular de Liberación tuvo orientación maoísta y mucha actividad en la región del Urabá. Se desplazaron posteriormente hacia el comunismo albanés y ante las derrotas infringidas por el ejército regular, una parte se pacificó, otra actúa con las F.A.R.C. y se mantienen otros sectores haciendo actividad delictiva en las montañas.

El M-19 se constituyó como una facción revolucionaria de la organización de Rojas Pinilla, la ANAPO. Accionó en sus comienzos como un grupo espectacular que sustrajo la espada de Bolívar y concluyó cuando en noviembre de 1985 tomó el Palacio de Justicia de Bogotá que terminó en una carnicería provocada por las fuerzas armadas. Fue decayendo después del asesinato de su máximo líder, Jaime Bateman y de Carlos Pizarro. Ulteriormente tuvo una época de auge electoral cuando Navarro Woolf llegó a ser copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente. En las elecciones subsiguientes alcanzó un número considerable de parlamentarios pero luego se diluyó y apenas si Gustavo Petro llegó a ser alcalde de Bogotá.

El Frente Ricardo Franco-Sur. Una facción se desprendió de la F.A.R.C. bajo el mando de Javier Delgado y Hernán Pizarro Leongómez, hermano del candidato presidencial del M-19 Carlos Pizarrro. Era un grupo muy bien armado y con finanzas suficientes y llegaron a pactar alianzas con el M-19 con relativo éxito.

Sin embargo, una masacre ocurrida en Tacueyó, Cauca, donde los altos mandos asesinaron a mansalva a 164 guerrilleros acusados de infiltrados, determinó su expulsión de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Siguieron actuando con tomas de pueblos hasta que se desgastaron enfrentando a las F.A.R.C. y al ejército. Este asesinato fue espantoso y fue el fin de su accionar porque Javier Delgado y Hernán Pizarrro Leongómez, fueros liquidados al dedicarse al narcotráfico. El primero muerto en una cárcel por la F.A.R.C. y el otro en un enfrentamiento en Cali con la policía.

Hubo una organización aborigen, el movimiento Quintin Lame, así llamada en honor de un dirigente indígena de los años veinte, era un grupo de esa naturaleza que insurgió en defensa de los derechos de los autóctonos del Cauca y Tolima. Alcanzó cierta notoriedad y se afilió a la Coordinadora Simón Bolívar. Su operatividad disminuyó y terminó desmovilizándose entregando sus armas. Finalmente, un último partido, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, de orientación maoísta se incorporó a la mencionada coordinadora pero decayó y negoció con el gobierno su legalización.

Las anteriores organizaciones integraron la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar que funcionó por pocos años y se rompió por la diferencia de criterios operativos e ideológicos de sus miembros. En la actualidad solo funcionan como guerrilla las F.A.R.C. y el E.L.N. y se limitan a las actividades de secuestro, minería ilegal y el narcotráfico. Tienen un gran poder financiero derivado de esas iniciativas con una enorme debilidad política, moral y militar. Fue famosa la foto del presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York en las zonas selváticas colombianas recabando inversiones de las F.A.R.C., aparecida en el libro del periodista español Miguel Pedrero, Las cloacas del poder mundial.

El descenso insugente se debió a las bajas de sus principales dirigentes como Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano, en las áreas rurales gracias a la labor de inteligencia y de asesoría aportada por los americanos. Además, se comportaban como una banda más de los irregulares colombianos que incluyen a los paramilitares y al bandolerismo de distinta índole. Han violentado los derechos humanos en forma recurrente como el caso de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, los prisioneros con cadenas en plena selva y el asesinato de soldados y personas secuestradas.

Negociaron la paz con la mediación cubana en La Habana. Es un trabajo arduo del gobierno de Bogotá para lograr el fin del conflicto presionado por las grandes corporaciones, quienes en su afán extractivista quieren invertir en suelo colombiano pero con la condición de absoluta paz social. Sin embargo, existen disidencias en las F.A.R.C., quienes actúan de manera autónoma. En Ecuador recientemente ejecutaron tres periodistas en un acto criminal. Sin embargo, operan defensivamente y mantienen una confrontación de muy baja intensidad porque no tienen infraestructura ni logística para guerrear aunque tienen nexos con el narcotráfico en pequeña escala.

El E.L.N. tiene suspendida las conversaciones con el gobierno por dos razones: una, no han paralizado sus actuaciones bélicas; dos, el nuevo gobierno de Duque ha puesto más condiciones para sentarse a avenir. También tienen el apoyo del gobierno venezolano en las zonas fronterizas y participan en negocios de extracción de minerales en el estado Bolívar abiertamente.

Con al ascenso de Uribe a la presidencia se radicalizó el conflicto colombiano. Este político fue socio de los paramilitares en su lucha contra la guerrilla. Ambos bandos cometieron graves transgresiones a los derechos humanos porque no tuvieron el más mínimo recato en las agresiones mutuas.

El ministro de guerra de Urbe, Manuel Santos, le sucede como su delfín pero pronto comienza a distanciarse. Se acerca a Hugo Chávez y en el marco de esa relación hubo una gran colaboración demostrada en la entrega Hugo Granda, el llamado canciller de las F.A.R.C., por parte del gobierno venezolano así como la de Makled, el conocido narcotraficante, y de Laurent Saleh, por la administración colombiana.

Chávez tuvo discrepancias con Santos a raíz de no considerarlo más como intermediario en la relación con las guerrillas. Consecuencia de ello la gestión chavista decidió no comprar más alimentos y otras importaciones a Colombia y dejó de suministrar dólares preferenciales a los empresarios venezolanos y no pagó la deuda pública a Colombia reproduciendo una situación similar con Panamá. Tuvo que adquirir alimentos ante Estados Unidos, Argentina y Brasil a un costo mayor pero en medio de una bonanza económica.

Manuel Santos fue reelecto en una segunda vuelta y continuó su política de mediación con las F.A.R.C., alcanzada con éxito en La Habana en el año 2016. Sometido el acuerdo a consulta popular fue rechazado por el pueblo pero no fue denunciado ese avenimiento sino se prometió revisarlo. Fue un referéndum no acatado porque no era vinculante en una expresión de política de cúpulas.

El candidato del uribismo, Iván Duque, triunfa en los comicios del año 2018 presagiando nubarrones en los nexos con Venezuela. A pesar de que Colombia ha dado asilo a varios opositores venezolanos, es la sede del Tribunal Supremo en el exilio, de la Fiscal del Ministerio Público en la misma condición y permiten muchas actividades a la oposición nacional, rechaza una invasión, ha denunciado a Nicolás Maduro en la Corte Internacional de La Haya pero no ha tomado decisiones tajantes como se pensó ocurrirían.

Venezuela

Declara formalmente la independencia el 5 de julio de 1811 cuando los mantuanos caraqueños, todavía predominando los civiles en su conjunto, dan el paso iniciático bajo el subterfugio rabulesco de ser ilegítimas las autoridades españolas por la invasión francesa. Comienza su camino propio en 1830 cuando el movimiento con el cognomento de la Cosiata declaró en Valencia la separación de Colombia y el nacimiento de Venezuela. Una alianza de la oligarquía caraqueña con la valenciana y los líderes populares encabezados por José Antonio Páez, fundó al país como entidad aparte del imaginario bolivariano.

El siglo diecinueve fue testigo del enfrentamiento entre Páez y los caudillos orientales, los Monagas, quienes al final de cuentas se hicieron con el poder y enviaron al líder llanero al exilio. Ocurrió la denominada guerra federal con el triunfo de los federales a la cabeza de Juan Crisóstomo Falcón y Guzmán Blanco y concluida con el Tratado de Coche. Esta conflagración, destinada supuestamente a la igualdad social, terminó en negociaciones donde surgió el Ilustre Americano como el hombre fuerte de la época.

Este enfrentamiento intestino que generó un desastre económico ha sido tomado por la historiografía marxista como una tentativa de revolución social, hipotéticamente truncada con el asesinato de Ezequiel Zamora. Lo cierto es que el caudillo del centro fallecido en un atentado no era estrictamente un utopista sino un comerciante. Domingo Alberto Rangel describe y narra en su obra La batalla casi perfecta, a la de Santa Inés, donde derrotó pero no remató a los conservadores por los mismos vínculos con ellos y además, sostiene que fue diseñada por tres franceses exiliados en Venezuela con experiencia militar.

Siguieron gestiones gerenciadas por generales de montoneras hasta la irrupción de quienes soportaban la economía nacional, los andinos. Desde Cúcuta vinieron las huestes de Cipriano Castro y tomaron el poder. Se instauró el dominio de los montañeses durante los nueve años (1899-1908) de su administración concluida abruptamente con su enfermedad, ida del país, exilio y muerte afuera.

Fue un período turbulento donde se produjo la nacionalización de la Nueva York & Bermúdez, la batalla de la Victoria donde Castro con mucho menos efectivos derrotó al banquero Matos y su ejército armado por los oligarcas. Hay quienes has preconizado el presunto nacionalismo del caudillo de Capacho por su proclama contra el bloqueo de los puertos por las potencias europeas por deudas nacionales. Pero fue Estados Unidos quien intercedió ante los europeos para resolver la crisis. Era un autócrata acompañado de algunos intelectuales pero al final sucumbió ante una afección de la próstata a tratarse en el exterior.

Adviene la oscura noche del gomecismo. El compadre y vicepresidente de Castro, Juan Vicente Gómez, asume la presidencia inaugurando una gestión concluida con su muerte en 1936. Manejó al país como quiso para crear los fundamentos del Estado venezolano contemporáneo. Centralizó el poder, fundó un sistema impositivo para financiar al sector público así como contrató a Samuel Mc Gill, chileno de formación prusiana, para estructurar la fuerza armada nacional, génesis de los actuales administradores de la violencia del Estado. Fue un régimen fundado en el terror sin ninguna disidencia permitida aunque los grupos armados regionales fueron liquidados y algunas incidencias como la toma de Curazao por parte del comunista Gustavo Machado y la invasión del buque Falke en Cumaná por un antiguo militar gomecista, Román Delgado Chalbaud, colorearon al gobierno de fuerza. Adicionalmente se erogó de la manera más irresponsable las dos bonanzas económicas, la de 1918 y la de 1927. La primera por el alza del café y el cacao gracias a la devastación de la primera guerra y la segunda por la exportación de hidrocarburos, tal y como lo narra Carlos Irazábal en su texto intitulado Hacia la democracia.

A la muerte del hombre de La Mulera le sucede su ministro de guerra, Eleazar López Contreras, quien necesita realizar algunas reformas porque era insostenible la gobernabilidad sin la presencia del Benemérito. Luego Isaías Medina Angarita también efectúa una apertura como la legalización de los partidos políticos y la ausencia de presos políticos. Incluso se escogió un candidato de consenso para reemplazarlo, Diógenes Escalante, apoyado por el medinismo, los adecos y los militares para ser el próximo presidente pero al haber enloquecido Medina escogió a un tachirense como lo aconsejaba la tradición, Ángel Biaggini. Fue rechazado por Acción Democrática y las fuerzas armadas y se produjo el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945. Aparte surgió la propuesta de Acción Democrática de sufragios universales, directos y secretos, rechazados tajantemente por el medinismo.

A.D. y un sector militar derrocaron a Medina Angarita en octubre de 1945. La alianza entre el partido populista y los uniformados se mantuvo por solo tres años en una junta presidida por el líder de Guatire. Tiempo suficiente para que Rómulo Betancourt empleara los recursos del Estado para sembrar al país de su organización socialdemócrata transformada de una minúscula en una de dimensión popular. Al llamar elecciones en 1948 se impuso el novelista Rómulo Gallegos, quien ganó con el ochenta por ciento de los votos pero apenas duró ocho meses porque una asonada lo defenestró. La resistencia fue exigua y los militares de nuevo asumen directamente la conducción del país.

Se constituye una nueva junta militar presidida por Carlos Delgado Chalbaud quien es asesinado en 1950 y luego el general Marcos Pérez Jiménez gobierna hasta inicios de 1958 cuando el 23 de enero, en medio de una crisis política, se fraccionó el sector castrense y el dictador huyó al exterior. No fue como en Cuba o Bolivia, donde una fuerza alterna derrotó al ejército regular, fue un fraccionamiento de los uniformados. Wolfgang Larrazábal, un oficial de la armada y de la mayor graduación, fue quien lo reemplazó al dictador pero hubo de renunciar porque se presentó como candidato en las elecciones. Terminó el profesor Edgard Sanabria y ante el llamado a comicios triunfa Rómulo Betancourt.

Se materializa un proyecto populista de gobierno pactado en Nueva York por Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera. Fue el acuerdo de Punto Fijo donde una pentarquía de factores de poder (el empresarial con Fedecámaras, el sindical con la C.T,V., el alto clero, las fuerzas armadas y los partidos políticos AD, Copey y URD), llevaron a efecto este esquema de gobernanza. Fue un modelo basado en el clientelismo, como lo demuestra el primer presupuesto del segundo gobierno de Rómulo Betancourt, que duplicó el gasto corriente del último de la dictadura, siguiendo el esquema trazado con el plan de emergencia de Wolfgang Larrazábal.

Fueron gobiernos ineficaces en múltiples ámbitos y con una ingente corrupción apuntalada por las dos bonanzas petroleras de 1973 y 1978, durante los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campins, en este orden, derivadas de reducciones de la producción acordadas por la O.P.E.P, pero al igual que las gomecistas, fueron despilfarradas. El verdadero logro democrático fue haber llevado la descomposición al seno de la sociedad. Muchos de los problemas básicos del venezolano no fueron respondidos a pesar de la inmensa entrada financiera inferida del embargo petrolero y de la guerra de Irak e Irán. Así las cosas, se labró el camino para un reemplazo mesiánico, caudillesco y militar, alcanzado por la candidatura de Hugo Chávez para continuar el dominio histórico castrense sobre la sociedad venezolana.

Con la llegada al gobierno del caudillo de Sabaneta continúa la saga de la vigencia de las fuerzas armadas dirigiendo al país. Surcando una vía distinta porque fueron las elecciones y no las asonadas, harto fracasadas, la senda de llegar al poder y copar los cuadros superiores del Estado con oficiales de los administradores de la violencia del Estado como nunca antes había ocurrido. Gómez y Pérez Jiménez requirieron civiles competentes para dar una imagen de civilidad y quitarse la imagen de golpismo. Ahora no era necesario porque existía la legitimación de origen, haber ganado la presidencia por la vía de los votos.

Ecuador

La provincia de Guayaquil desde 1820 se declaró independiente y luego de la batalla de Pichincha las tropas colombianas auxiliadas por las ecuatorianas estatuyeron la emancipación definitiva de España. Se integró a la República de Colombia hasta 1830 cuando se disolvió el Estado soñado por Simón Bolívar.

La Intendencia de Quinto se declaró independiente luego del desmembramiento de Colombia con el general venezolano oriundo de Puerto Cabello, Juan José Flores, como presidente. El siglo diecinueve transcurrió en medio de mucha inestabilidad y conflictos sociales. Finalizando el siglo se posesionó del poder el liberalismo con el general Eloy Alfaro a la cabeza. En el siglo veinte fue Velasco Ibarra una figura estelar hasta los años setenta pues fue presidente por cinco veces y en cuatro de ellas fue depuesto por las fuerzas armadas.

Los últimos treinta años ha oscilado entre gobiernos castrenses como el del general Guillermo Rodríguez Lara y civiles como el de Jaime Roldós, fallecido en un sospechoso accidente aéreo, Febres Cordero y Rodrigo Rojas, de tendencias tradicionales. El populista Mahuad Bucaram fue destituido por insania mental y posteriormente accedió al gobierno una alianza populista de izquierda liderada por el militar retirado Lucio Gutiérrez, defenestrado por una amplia insurrección civil.

Fue elegido Rafael Correa, quien se alineó con la tendencia del Foro de Sao Paolo, pero después de su reelección el sucesor, Lenín Moreno, estableció un distanciamiento de su antecesor e incluso envió a prisión al vicepresidente Glas por sobornos de la empresa Odebrecht. Igualmente Correa es un reo por diferentes delitos y se encuentra en Bélgica, de donde es oriunda su esposa. Moreno ha confrontado al gobierno venezolano y ha marcado distancia con las gestiones de izquierda.

El Perú

Perú nace como iniciativa de San Martín, cuyo relevo lo asume Simón Bolívar luego de la entrevista en Guayaquil en 1822. Hubo de enfrentar la ideas prohispánicas de los líderes de ese país, especialmente del presidente La Riva y el marqués de Torre-Tagle. Pretendió anexarse Ecuador pero el mariscal Sucre derrota al presidente La Mar en el portete de Tarqui, impidiendo tal agresión. Al final emerge independiente dirigido por una casta cerrada dominante durante todo el siglo diecinueve donde sobresalió la gestión de once años del presidente Augusto Legía. Tuvo participación en la guerra del Pacífico en la cual fue derrotado por Chile, que logró tomar Lima pero luego se retiró manteniendo bajo su control un amplio territorio peruano dejando sin mediterraneidad a Bolivia.

En el siglo veinte accedió al poder el dictador Manuel Odría, en la oleada de militares utilizados por Estados Unidos en la guerra fría. Víctor Raúl Haya de la Torre fundó a un partido indigenista con pretensiones continentales, el APRA. Sin embargo, los militares se encargaron de impedirle ser Jefe de Estado. Hubo una apertura a la democracia formal con Belaúnde Terry quien fue derrocado por los uniformados y emergió un gobierno nacionalista encabezado por el general Juan Velasco Alvarado, depuesto después por otro alto oficial, Francisco Morales Bermúdez. Sucedieron gobiernos del Apra, del partido de Belaúnde, Acción Popular, con la insurgencia guerrillera primero del trotkismo con Hugo Blanco a la cabeza y luego con el grupo maoísta Sendero Luminoso y el castrista MRTA, dirigido por Víctor Polay y el fallecido en la recaptura de la embajada japonesa, Néstor Cerpa Cartolini. Estos grupos, sobre todo el maoísta con el Camarada Gonzalo, Abimael Guzmán, en la cúspide, llevaron a cabo un fuerte accionar pero no tuvieron éxito dejando una estela descomunal de muertos y desaparecidos.

Como referencia anti Sendero, surgió el liderazgo de un ingeniero desconocido, Alberto Fujimori, quien derrotó al escritor Mario Vargas Llosa ante el miedo sembrado por éste con un shock económico como programa inmediato económico. De todas maneras el triunfador sí lo hizo y además llevó a cabo una política represiva terrorista contra los maoístas y convirtió al gobierno en despótico, corrupto y vinculado al narcotráfico, junto al genera Bari Hermosa y Vladimir Montesinos, quienes completaron la cúpula descompuesta.

Fujimori dio un autogolpe y después se desgastó permitiendo una elección ganada por Toledo y partió al exilio. Luego de varias gestiones intrascendentes, gana los comicios Pablo Kuckzinski a Kenko Fujimori, hija del exdictador. Sin embargo, luego de oscuras negociaciones para mantenerse en el poder incluyendo un indulto de Fujimori ahora anulado, una nueva situación de corrupción generó su denuncia. Era por negocios con Odebrecht, la transnacional brasileña promovida por Lula Da Silva, un derechista en sociedad comercial con uno de izquierda.

Bolivia: creación de Bolívar

El Alto Perú fue separado del Perú cuando Antonio José de Sucre, por mandato de Simón Bolívar, funda el país con una constitución autoritaria donde la presidencia era vitalicia y el vicepresidente hereditario. Al final de cuentas, los bolivianos derrocaron al mariscal de Ayacucho y establecieron un Estado independiente.

Ha sido una nación convulsionada por guerras como la del Pacífico donde perdió su litoral marítimo ante Chile y la guerra del Chaco con Paraguay, que la erosionó. Sin embargo, en 1952 ocurre algo inédito: el ejército regular es derrotado por unas formaciones alternas y asume el poder Víctor Paz Stenssoro y el Movimiento Nacionalista Revolucionario. El dirigente minero Juan Lechín fue vicepresidente y varias administraciones transcurrieron con esta organización política con Walter Guevara Arce y Hernán Siles Suazo como presidentes.

Empero, se envileció el M.N.R. cuyo desenlace fue los golpes militares sucedidos por René Barrientos, Juan José Torres, Alfredo Obando, Hugo Banzer, Luis García Meza y varios altos oficiales de las fuerzas armadas en una saga de asonadas que, junto a Siria, lo catapultaron como el país con mayor nivel de defenestraciones.

Vino después el triunfo de Evo Morales, dirigente cocalero e izquierdista, quien ha dominado la escena política del altiplano desde inicios del presente siglo. Quiere perpetuarse en el poder como Chávez y a pesar de haber perdido un referéndum sobre la reelección ahora ha obtenido un fallo del máximo tribunal donde el derecho a ser escogido nuevamente se le ha restituido. La sentencia está por encima de la consulta popular de acuerdo a esos criterios autoritarios y antidemocráticos.

La nación guaraní

Paraguay es un caso sui géneris en Suramérica. Tuvo un rico pasado aborigen que llevó a los jesuitas a convivir con ellos estableciendo una verdadera sinergia a cambio de imponer la religión católica. Es un país donde la mayoría habla guaraní aunque el castellano también es idioma oficial. Se independizaron tardíamente de la confederación argentina en 1841 aun cuando se autogobernaban desde los años veinte del siglo dieciocho. La dictadura del Dr. Gaspar Rodríguez Francia aisló al país aunque logró autoabastecerse alimentariamente pero una agresión de la triple alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) diezmó a la nación desde todo punto de vista. Ulteriormente una nueva guerra, la del Chaco con Bolivia la dañó más.

Uno de los primeros gobiernos de izquierda en América Latina lo protagonizó Rafael Franco, militar paraguayo héroe de la guerra de El Chaco. Solo estuvo en el poder un año, desde 1936 a 1937, cuando fue derrocado por sus pares castrenses y hubo de irse al exilio donde la pasó muy mal. Durante su gobierno se consolidaron derechos y beneficios sociales y se aplicó una reforma agraria.

A partir de 1954 se proclamó dictador Alfredo Stroessner quien mantuvo al país a la orden de Estados Unidos con un régimen militar durante 35 años hasta ser derrocado por su yerno, el general Andrés Rodríguez. Ha tenido altibajos con un general popular, Lino Oviedo, quien nunca pudo alcanzar la primera magistratura e incluso fue presidente un obispo, Fernando Lugo, quien en una maniobra constitucional fue destituido. Actualmente lo preside Abdo, un empresario ubicado en la derecha en el espectro político tradicional.

El país austral

Chile irrumpe como país independiente de la mano del general José de San Martín y Bernardo O´Higgins. Una vez separado de España comenzó el ataque a los Mapuches quienes lucharon para establecer una nación aborigen pero fueron vencidos.

El militar Marmaduke Grove había sido recluido en la isla de Pascua por conspirador al inicio de los años 30 del siglo veinte. Posteriormente presidió un golpe que decretó una república socialista en 1932 pero fue depuesto a los 12 días y hubo de regresar detenido a Rapanui. Fue candidato presidencial y obtuvo una votación respetable llegando segundo a pesar de haber sido puesto en libertad dos días antes de la elección. Después fue uno de los fundadores del legendario partido socialista chileno alcanzando una senaduría por dos veces.

La república socialista fue bien limitada en el tiempo y recuerda a la de Bela Kum en Hungría en el año 1919, derrotada por las fuerzas conservadoras del país de Imre Nagy, la cual duró poco más de cien días. De todas maneras su significación fue que en un país tan conservador como Chile se diera un acontecimiento extraño y diera lugar a la creación de una organización política de larga data en el país austral, el partido socialista.

Imposible obviar que el ejército chileno fue fundado con los conceptos prusianos. Su conducta ha sido severa a través del tiempo como lo evidencia la represión desatada por la administración de González Videla cuando bajo presión americana, obligó al gobierno austral a reprimir a los comunistas, sus socios previos, en 1948. Lo acontecido con la Unidad Popular era obvio enmarcado en la pugnacidad de la guerra fría. Allende militarizó su gobierno en los estertores de la agonía como salida milagrosa y bajo una premisa falsa: los militares son parte de la patria.

Hubo un proceso de formación política surgida en región austral, una coalición de partidos de izquierda, la Unidad Popular, formada por el Socialista, el Comunista, la Izquierda Cristiana, las dos versiones del MAPU, el populista API y el Radical. Ya habían cumplido un ensayo con otra liga denominada el FRAP y la candidatura de Salvador Allende había sido presentada en varias oportunidades. Las organizaciones comunista, socialista y radical eran de amplio ancestro en la historia política chilena y las otras (el MAPU y la Izquierda Cristiana), eran escisiones de la Democracia Cristiana, también con larga trayectoria. Además, eran acompañados de un movimiento obrero con una enorme estela de lucha y organización. Tras insistir en varias ocasiones al fin alcanzaban la victoria electoral en 1970.

A la experiencia del frente popular izquierdista siguió una de las más crueles dictaduras conocidas en todo el continente, que es bastante decir. Luis Augusto Pinchet encabezó una junta que gobernó a Chile por más de una década. Al comienzo continuó con el desequilibrio económico del allendismo pero luego le entregó la conducción de la economía al premio Nobel Milton Fridman y sus Chicago boys. Lograron diversificarla ampliando el radio de acción exportador con la industria vinícola y la de alimentos, para romper el monopolio del extractivismo significado en el cobre.

A pesar de la estabilidad económica alcanzada por los especialistas contratados, Chile vivió una gran desigualdad y el liderazgo de Pinochet se vio erosionado e incluso estuvo en una cárcel de lujo en el norte de Londres por una orden de detención del juez español Baltazar Garzón. Fue liberado después y regresó a Chile hasta su muerte. Fue presionado por Occidente para negociar y aceptó acatar un referéndum. A cambio fue comandante en jefe de las fuerzas armadas por muchísimos años, designó un determinado número de senadores y obtuvo la impunidad para su grupo por todos los genocidios, homicidios, desaparecidos, torturados y los latrocinios cometidos.

La Concertación por la Democracia se organizó para alternarse en el poder con triunfos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Patricio Aylwin, Ricardo Lagos, Michel Bachelet dos veces y el de la derecha, Manuel Piñera en dos oportunidades. La penúltima elección de la política socialista fue alcanzada por una coalición reproductora de la Unidad Popular más la Democracia Cristiana. Ha habido continuidad sin ruidos de sables

Chile sigue siendo una nación donde el sector castrense en relevantísimo, hay un armamentismo expresado en compras en gran escala de armas variadas, el divorcio fue aceptado hace pocos años y tiene efluvios de una sociedad archiconservadora.

La cuenca política del Río La Plata

Argentina fue un caso particular. Logró secesionarse del imperio español cuando los porteños alcanzaron declararse independientes liderados por el general José de San Martín. Los gauchos exterminaron literalmente a los aborígenes cuando se extendieron cada vez más al sur de la región bonaerense.

A mediados del siglo veinte surgió un dirigente populista, Hipólito Irigoyen, quien gestionó al país dos veces durante 1916-1922 y 1928-1930. Después hubo una sucesión de militares con Edelmiro Farrell y Juan Domingo Perón, el mesías esperado por los argentinos. Se unió a una mujer con gran carisma pero poca formación intelectual, Eva Duarte mejor conocida como Eva Perón, y formó un tándem formidable irruptor en la escena política sureña. La compañera de Perón fue una frenética política idolatrada por el pueblo pero una enfermedad terminal acabó con su vida aunque pudo visitar al Papa para recibir su bendición.

Sin embargo, destrozaron la vida del sur cuando despilfarraron los inmensos recursos recibidos por las exportaciones de trigo y carne cuyos precios se elevaron por el desabastecimiento generado por la segunda guerra. Esa inmensa bonanza se diluyó y el país fue a la quiebra. Luego de varios gobiernos civiles como el de Arturo Illía y Arturo Frondizi, derrocados por las logias militares a la sombra, finalmente volvió Perón como lo narró acertadamente Tomás Eloy Martínez en la Novela de Perón. Primero el candidato justicialista fue Héctor Cámpora por la inhabilitación del caudillo pero una vez triunfador levantaron la prohibición y se produjo la renuncia de este dirigente y celebrada nuevas elecciones, triunfó de nuevo Juan Domingo Perón.

Se desata una confrontación violenta donde reprimieron a la izquierda peronista, los Montoneros, y a los trotskistas del E.R.P. Hubo violaciones a granel de los derechos humanos con la persecución a muerte de los disidentes a quienes derrotaron. Pero el general falleció y lo sucedió la vicepresidente, Isabelita Perón, su nueva esposa a quien conoció en un cabaret caraqueño. Gobernó con su amante, el “brujo” López Rega, cabeza de la Alianza Anticomunista Argentina, la triple A, cuerpo parapolicial responsable del asesinato de miles de personas.

Ulteriormente se produjo un golpe de Estado que entronizó a los oficiales de las fuerzas armadas en el poder. Fueron unos milicos sociópatas, generadores de muchos muertos, heridos, desaparecidos y torturados, como en toda dictadura, hasta que una crisis económica los llevó a la aventura de la guerra de las Malvinas donde fueron derrotados por los británicos. Ese proceso conllevó a su desmoronamiento y llamado los comicios, salió triunfador el radical Raúl Alfonsín, quien al final de su mandato adelantó las votaciones por la crisis económica ingente generada por el paquete de medidas ordenadas por el Fondo Monetario Internacional, el Plan Austral.

Argentina ha llevado a cabo muchas elecciones ganadas la mayoría de ellas por versiones del peronismo pero no ha podido salir de una permanente situación de precariedad económica y social. Carlos Menem y los esposos Kirchner fueron ejemplos de populismo, corrupción y desorden administrativo. Ahora triunfó un outsider, Mauricio Macri, quien tampoco las ha tenido consigo porque sus reformas económicas no han alcanzado los efectos deseados y debió ir a los organismos multilaterales para la intervención de la economía a cambio de medidas aplicadas con los créditos concedidos.

La banda oriental

Un pequeño pero organizado país nació al norte del río La Plata en el contexto de la rebelión de la colonia del mismo nombre, encabezado por su dirigente José Gervasio Artigas. Posteriormente fue invadido en varias oportunidades por los portugueses desde Brasil y por los argentinos pero al final la presión británica influyó en la especificidad de la Banda Oriental del Uruguay y se mantuvo firme ante sus vecinos gigantes.

La vida republicana discurrió entre la postura binaria de los partidos blanco y colorado durante el siglo diecinueve y bastante avanzado el veinte. El presidente Juan María Bordaberry, electo formalmente, al final se aferró al sector castrense y dio un golpe de Estado prohibiendo la actividad política. Los milicos después se deshicieron de él y asumieron una brutal dictadura enfrentada por los Tupamaros quienes fueron reprimidos, perseguidos, asesinados y vencidos.

El régimen militar se erosionó y volvieron al sufragio donde se alternaron los mencionados partidos tradicionales. Pero a partir del año 2005, el alcalde de Montevideo, Tabaré Vásquez, a la cabeza de una coalición variopinta ganó las elecciones presidenciales rompiendo el esquema político histórico. Fue sucedido por Pepe Mujica, antiguo militante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro, y volvió después el referido alcalde a ganar los comicios presidenciales.

Es una nación pequeña, con equilibrio, educada y una economía basada en el sector primario, la agricultura y la ganadería.

Las Guayanas

El espacio situado al este de Venezuela y al norte de Brasil con el mar Caribe, las Guayanas, comprende tres lugares. Fueron colonizados por el Reino Unido, Holanda y Francia, y actualmente son independientes la antigua británica con la denominación de Guyana, Surinam el nombre nuevo de la anterior neerlandesa, aunque la francesa sigue siendo un departamento de ultramar de este país.

Guyana costó nacer porque Cheddy Jagan lideraba al país representando a la minoría india y con una postura marxista, lo cual no convenía a los ingleses. Hubo de ganar una elección el dirigente de los afroguyaneses, Forbes Burham, un socialdemócrata moderado, para dar oportunidad a la emancipación porque contaba con la bendición de la pérfida Albión. Luego de la muerte de Burham, Dedmond Hoyte lo reemplazó pero a las postre perdió elecciones con Jagan, a su vez reemplazado por su esposa a su deceso. Estos líderes ocuparon un lugar importante en la conducción política de la nación, integrada por tres etnias, la africana, la india y la europea. La primera se estableció con la esclavitud, la segunda por migraciones desde Asia permitida por las autoridades coloniales y la última por haber una minoría portuguesa radicada allí.

La antigua Guayana Holandesa vio la vida en 1975 cuando nació Surinam. El militar Desi Bouteser ha sido figura determinante en la vida de esta nueva nación, ora por la vía de los golpes, ora por elecciones. Ha sido acusado internacionalmente de haber promovido el narcotráfico con orden de detención internacional y ha oscilado con posiciones políticas de izquierda muy cerca de Cuba hasta aplicación de medidas del Fondo Monetario Internacional.

América Lusitana

Brasil es la única colonia portuguesa en este segmento geográfico. La circunstancia ya mencionada de haberse trasladado la casa real al nuevo continente para evadir la invasión napoleónica le dio cohesión a la colonia y se forjó un país completo en vez de varios como el de las colonias hispánicas. Igualmente influyó el traslado de ingentes cantidades de esclavos desde África que constituyó mano de obra de sobra a disponibilidad de la monarquía lusitana en el exilio.

El país cayó en manos de un populista, Getulio Vargas, presidente en cuatro oportunidades hasta su suicidio en 1954 y después en una socialdemocracia clásica con Juscelino Kubisheck y Janio Quadros. Debido a la renuncia de este último personaje fue reemplazado por su vicepresidente, Joao Goulart, quien le dio un rumbo izquierdista a su administración y se acercó a la Unión Soviética lo cual era un grave pecado en la época de la guerra fría.

Se aceleró un golpe de Estado que depuso a Goulart y se apuntaló una dictadura militar concluida por su desgaste, el término de la pugna Este-oeste y el llamado en consecuencia, a elecciones como fórmula legitimadora. Posteriormente se llevaron a cabo diversos comicios siendo presidentes Fernando Collor de Melo, destituido por un impeachment; Henrique Cardoso en dos ocasiones, Lula Da Silva también en dos oportunidades y Dilma Rouseff, quien fue reelecta pero en el segundo gobierno fue destituida por el parlamento.

Ahora se espera triunfe en la segunda vuelta del balotaje el candidato Jair Bolsonaro, quien mantiene un visión discursiva fascista, homofóbica, misógina y racista, lo cual representa una falsa polarización como eje del rechazo al socialismo corrupto de Lula Da Silva.

Es importante indicar la existencia de una relativa institucionalidad en el poder legislativo y el judicial, razón por la cual ha existido la posibilidad de las defenestraciones y los juicios a los jefes de Estado.

Valoración del poder en el sector latino del hemisferio occidental

Visto el anterior panorama particular de acuerdo a las regiones y los países de América Latina, podemos alcanzar algunas conclusiones sobre el devenir del poder, detalladas en los próximos párrafos.

Las naciones herederas del colonialismo español se formaron en el contexto del mayor autoritarismo. Las élites criollas se identificaron con Europa, aparte del idioma y la religión impuestos, con la cultura del viejo continente a pesar de no ser estrictamente europeos. Además, el material humano empleado por España para invadir la región fue de lo peor. Como lo ha sostenido el Dr. Francisco Herrera Luque, los andaluces y extremeños llegados acá venían de un proceso bélico muy fuerte con los islámicos por ocho siglos. Incluso, algunas costumbres venían de la ideología musulmana porque tantas centurias de dominación árabe en la península ibérica no podía pasar inadvertida; era un catolicismo sincrético y un personal proveniente de las prisiones hispánicas ganando su libertad a cambio de vivir la aventura de un viaje sin garantía de nada.

El arrase de los soldados a la orden de Colón se expresó en la violencia sexual ejercida en las islas del Caribe a donde arribaron. Una vinculación a la fuerza fue la razón de un mestizaje bastardo con imposición de la mentalidad española como eje del nexo, con su idioma, religión, hábitos culturales, racismo, costumbres, usos y la óptica hispánica predominantes.

Adicionalmente la estructura administrativa colonial estableció rivalidades entre las colonias, fueran capitanías generales, real audiencias o virreinatos, y los conflictos entre esos gerentes, a la postre los criollos reemplazantes de los españoles, dictaminaron las diferencias entre las diferentes sociedades y por ello surgieron múltiples Estados muy centralizados en lo interno, a contrapelo de lo ocurrido en los Estados Unidos con un Estado confederal al inicio y luego federal y el caso brasileño donde se concentró en un solo Estado la herencia monárquica lusitana.

Realmente era difícil plantearse una unidad regional porque no era como sostenía Gabriel García Márquez en su obra El general en su laberinto, de no haberse comprendido el criterio de unión bolivariana, sino que las diferencias eran una realidad indubitable. Una idea voluntariosa no podía pasar por encima de prácticas sociales heredadas de la colonia, esto es, el fraccionamiento de las áreas administrativas generadoras de diferencias irreconciliables entre ellas incapaces de elaborarse vínculos pero si distancias profundas muy difíciles de superar.

Además, las élites locales, aprovechando la coyuntura de la invasión napoleónica a la península, asumieron el poder político porque ya tenían el económico. Pero lo hicieron a la fuerza y si bien esas oligarquías fueron quienes dieron el paso secesionista, los caudillos populares participaron en la toma del poder político y lo hicieron en función de sus intereses por haber ganado la guerra, asumiendo la dirección política de las nuevas repúblicas. Habían nacido promovidos por la violencia y en el entorno de la ausencia de institucionalidad.

El Estado en la zona es fundamental y mantiene un férreo control de la sociedad. Los organismos del aparato de dominación constituyen el eje de la vida cotidiana y el funcionario que lo dirige o gerencia es quien decide por todos. No están muy reglados y dependen de la voluntad de la persona administradora. Adicionalmente, el poder es concentrado para dinamizar la tutela social. El culto a la personalidad en la vida política es frecuente porque se depende de un líder y no de una organización o idea.

La guerra fría coloreó a Latinoamérica y los militares y golpes de Estado fueron la apuesta de Occidente. Los uniformados gobernaban en muchas naciones como Leónidas “Chapita” Trujillo en República Dominicana, François Duvalier en Haití, Anastasio Somoza en Nicaragua, Alfredo Stroessner en Paraguay, Manuel Odría en Perú, Rojas Pinilla en Colombia, Pérez Jiménez en Venezuela, Dersi Bouteser en Surinam, las élites castrenses en Brasil, Argentina, Uruguay y Pinochet en Chile, fueron los encargados de protagonizar el esquema fáctico. Frente a ellos se alinearon como propuesta alterna los caudillos civiles como el denominado Club del Caribe donde dirigentes conocidos, Pepe Figueras de Costa Rica, Manuel Muñoz Marín de Puerto Rico, Prío Socarrás y Graü San Martín de Cuba y Rómulo Betancourt de Venezuela, configuraron una clase política cuya fachada era menos severa que la castrense y se exhibieron ante los Estados Unidos como garantes del establecimiento sin apelar a la conducta cuartelera.

En la medida que transcurría la guerra fría, el Departamento de Estado hizo una apertura y comenzó a apoyar a los civiles a los cuales ayudó con el programa social Alianza para el Progreso, destinado al quiebre de los conflictos internos. Con el tiempo los gobiernos fácticos dejaron de tener sentido y se impusieron los otros.

Norberto Bobbio, en una obra llamada Derecha e Izquierda, sostenía que era una categoría cambiante porque todo dependía del contexto. Así, los comunistas en los albores de la desaparición de la Unión Soviética eran eminentemente derechistas porque defendían el statu quo por estar situado en el vértice de la estructura de sumisión de esa nación mientras que los renovadores podían ser evaluados como izquierdistas.

El problema no es estrictamente ideológico porque conforme a la tradición política se entiende a la izquierda como el sector renovador de la sociedad mientras a la derecha como el conservador. Empero, existe una entidad construida por una relación social, el poder. No es una entelequia sino un nexo entre los humanos mediante el cual una élite domina al resto de la sociedad que solo le queda obedecer las órdenes emanadas desde el sanedrín. Es un fenómeno con mucha vigencia en el presente y ha sido estudiado extensamente. El posestructuralismo francés (Michael Foucault, Giles Deleuze, Félix Guatari, Jack Lacan, Lyotar, Derridá y compañía), fue una de las escuelas que lo ha investigado a plenitud, así como pensadores como el coreano Byung-Chul Han y su tesis sobre lo igual y lo distinto y el posanarquismo de la mano de Tomás Ibáñez, Saúl Newman, Lewis Call y Todd May.

El poder en América Latina ha sido una estructura heredada de los colonialismos europeos y ha sido una praxis muy abigarrada, cerrada y autoritaria, como hubo de serlo por su secuencia histórica. Adicionalmente, las cúpulas criollas sucesoras del grupo colonial fueron tan autoritarias o más que las europeas y forjaron Estados nacionales militaristas y arbitrarios. En muchos casos el mantuanaje tuvo que coexistir con los caudillos guerreros nacidos al calor de su potencia y se coaligaron para dominar al país. Fue el caso de Venezuela donde esos mantuanos tuvieron que aceptar a un líder de origen popular como José Antonio Páez pero con criterios tan despóticos como sus pares excluyentes.

Esas tendencias rígidas y conservadoras se han potenciado en la historia republicana de la zona. Como antes lo aseveramos, cada país mutatis mutandi, ha devenido en ascenso de la arbitrariedad y del despotismo. Ni siquiera la división formales de los poderes, manera de administrar la dominación, se ha practicado porque primero está el funcionario, luego la centralización, después el armamentismo y en la cúspide el caudillo. Ninguna institucionalidad democrática ni autonomía de los organismos ni de las funciones.

Esta dirección política se ha visto acompañada de una orientación económica similar en tanto se dirige a la dependencia y la monoproducción. Las cúpulas han aceptado de forma indubitable la división internacional del trabajo, esto es, seguir incondicionalmente las directrices de los centros mundiales de dominio. Se traduce en haber el subcontinente atravesado la senda de la producción de materias primas en beneficio de las transnacionales y los países de desarrollo sostenido sin dar pasos hacia las industrias del futuro, la ciencia, la tecnología, la investigación, el conocimiento, la inteligencia y el arte. La educación ha sido entendida como incluyente pero ineficaz. No existe una docencia al servicio de saltos cualitativos como la investigación y nexos con la robótica, la microelectrónica, la biotecnología y demás expresiones futuristas.

Adicionalmente en materia política se ha construido unos regímenes formales donde se cumplen con el sufragio como un rito en el contexto de la mayor duda por el ventajismo y las martingalas propias de las mentalidades de las organizaciones políticas. Ni siquiera se ha trascendido las llamadas democracias electorales porque la legitimación de desempeño brilla totalmente por su ausencia. La praxis democrática se expresa esencialmente en la cotidianidad, en el día a día donde se ponga de manifiesto los vasos comunicantes entre la gente y los intermediarios que dicen representarla.

América Latina, por las anteriores razones históricas, no ha logrado llegar a niveles de democracia. El origen de la legitimación, las elecciones, se cumple con mucha dificultad por no haber fair play en su funcionamiento. Y el desempeño o ejercicio de la praxis de gobernanza claramente no alcanza ningún estadio limpio dada la arbitrariedad inherente a las autoridades sin reglas ni normas por las cuales orientarse, dando rienda suelta a decisiones asumidas caprichosamente. Para obtener unos planos mínimos democráticos, hay que poner una Pica en Flandes para llegar a metas políticas sinceras. Es una tarea titánica para las nuevas generaciones de luchadores por la libertad para saldar esta frustración histórica creada por las élites incompetentes y de mala fe existente en la región, aupada por los factores internacionales cuya orientación es hacia el mantenimiento del statu quo dado que les ha servido plenamente a sus intereses.


publicado el 30 de octubre de 2018  par Humberto Decarli  Alertar el colectivo de moderación a proposito de la publicación de este articulo. Imprimir el articulo
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